ETIMOLOGÍA
El sonido de la palabra quiasmo ya nos dice mucho de su origen: Quiasmo viene de la letra equis. De hecho, el primer antepasado de la palabra quiasmo es la palabra griega khiasmós, que significa disposición cruzada.
DEFINICIÓN Y EJEMPLO
En la actualidad el quiasmo es un recurso retórico, el cual, fiel a su origen, dispone en cruz los elementos de dos frases consecutivas, ya sea gramaticalmente, semánticamente, etc. Por ejemplo, al decir “libro antiguo, de rojas tapas”, se está invirtiendo, se está cruzando, el orden sustantivo-adjetivo del primer sintagma (libro-antiguo) con el del segundo (rojas-tapas) en el que el adjetivo se ha colocado antes que el sustantivo.
USO LITERARIO
Los escritores lo utilizan porque, por un lado, con el quiasmo evitan repetirse, cambiando la estructura de las frases. Y por otro lado, al escribir, digamos, en cruz, también están mostrando una doble perspectiva sobre lo que cuentan. A este respecto ya Machado recomendaba aquello de “Da doble luz a tu verso / para leído de frente / y al sesgo”.
EJEMPLOS LITERARIOS
El poeta español Núñez de Arce escribió el verso “Rota mi lira y mi existencia rota”. Aquí el quiasmo nos permite además identificar un símbolo, puesto que si unimos las palabras “rota”, las otras dos palabras que se corresponden para completar la X serían lira y existencia, y de esa manera identificamos a la lira, en este texto, como símbolo de la existencia.
Asimismo es muy común que el quiasmo implique una antítesis. En este sentido, el cubano Alejo Carpentier escribió en una de sus novelas lo siguiente: “En día que era día cuando aquí era noche, en noche que era noche cuando acá era día”. Lo que hizo fue contraponer noche y día componiendo al mismo tiempo un quiasmo, ya que colocó las palabras “día” en los extremos de la oración y las palabras “noche” en el centro, es decir, en el punto central donde se cruzarían los dos palos imaginarios de la X propia del quiasmo.
Asimismo es muy común que el quiasmo implique una antítesis. En este sentido, el cubano Alejo Carpentier escribió en una de sus novelas lo siguiente: “En día que era día cuando aquí era noche, en noche que era noche cuando acá era día”. Lo que hizo fue contraponer noche y día componiendo al mismo tiempo un quiasmo, ya que colocó las palabras “día” en los extremos de la oración y las palabras “noche” en el centro, es decir, en el punto central donde se cruzarían los dos palos imaginarios de la X propia del quiasmo.
PARTICIPACIÓN
Busquemos más quiasmos. Pero eso sí, sabed que los quiasmos no sólo están en oraciones o versos sueltos, sino que hay libros enteros que tienen la estructura de un quiasmo. Son aquellos libros en los que lo fundamental de la narración se concentra en el centro de la misma, en pleno cruce de caminos, que es lo que al fin y al cabo representa la X.