DEFINICIÓN
En esta ocasión la palabra protagonista no tiene medida. Con ella todo adquiere dimensiones extraordinarias. Estoy hablando de una palabra que es una exageración. Se trata de la hipérbole, y lo que exagera la hipérbole es la realidad, ya sea por exceso o por defecto. Así que una hipérbole no se debe tomar al pie de la letra; su fin es otro, busca la intensidad. Unas veces para recalcar una idea, otras para resaltar un rasgo, otras simplemente para hacer gracia.
USO Y EJEMPLOS
Un ejemplo de hipérbole se da cuando decimos “Un millón de gracias”, y es que la hipérbole es una de las características del lenguaje coloquial. De ahí que muchas frases hechas sean hipérboles, como por ejemplo “Echar la casa por la ventana”.
Sigamos con más ejemplos. En la prensa deportiva las hipérboles están a la orden del día. Baste como prueba el conocido titular “El partido del siglo”.
En el lenguaje publicitario también abundan. Los anuncios acompañan a los productos o servicios con calificativos como “excepcional”, “colosal”, “el mejor” que acaban a menudo formando parte de un eslogan que será toda una hipérbole.
Lo cierto es que la exageración está bastante extendida, también en el mundo de la imagen. Por ejemplo, un fotógrafo puede agrandar, estirar un objeto respecto al resto cuando utiliza el objetivo de cámara llamado “ojo de pez”. Una hipérbole parecida hace el dibujante en una caricatura, es decir, deforma la imagen para destacar algo significativo.
USO LITERARIO
Pensemos ahora el papel de la hipérbole en la literatura. Hemos dicho que la hipérbole es propia de la expresión oral. También que no se trata de una apreciación objetiva de las cosas, sino subjetiva. Entonces, si un escritor pone hipérboles en boca de su personaje, lo que está haciendo es humanizarlo. La voz del personaje nos va a parecer más cercana, conocida. Todo ello facilita la identificación con el personaje, y resulta ser una función literaria importante de la hipérbole.
EJEMPLOS LITERARIOS
Y un ejemplo claro lo tenemos en la novela “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger. Aquí el personaje principal, Holden, se describe frecuentemente a través de hipérboles. He seleccionado dos de ellas. Una sobre cómo es exteriormente: “Todo un lado de la cabeza, el derecho, lo tengo lleno de millones de pelos grises”. Y la otra sobre cómo es interiormente: “Nueva York es terrible cuando alguien se ríe de noche. La carcajada se oye a millas y millas de distancia, y le hace sentirse a uno aún más triste y deprimido”. Con hipérboles como estas es como si en vez de leer al personaje estuviéramos escuchándolo y lo tuviéramos al lado en persona.
REALISMO MÁGICO (GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ)
Y me sería imposible despedir a la hipérbole sin antes recordar un estilo literario que hizo de la hipérbole uno de sus pilares. Me estoy refiriendo al Realismo Mágico, que presenta una realidad que rebasa los límites de lo verosímil, de lo creíble, del mismo modo que ocurre con la hipérbole, que no deja de ser una exageración, y como tal deja atrás lo probable pudiendo a partir de ahí entrar en el terreno de lo mágico.
Vamos a verlo de la mano de Gabriel García Márquez y su novela “Cien años de soledad”. En esta obra, que es el gran referente del Realismo Mágico encontramos la siguiente hipérbole mágica: "Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades"
PARTICIPACIÓN
Por último, no queda sino encargar una hipérbole, porque la propuesta de participación es eso precisamente, una hipérbole. Y qué mejores hipérboles que aquellas historias que nos llegan de generación en generación a través de nuestra familia, y que con el boca a boca han acabado convirtiéndose en hipérboles y en leyendas al mismo tiempo. Prueba a publicar tus hipérboles de leyenda.