sábado, 30 de agosto de 2008

LIPOGRAMAS / Las letras robadas

SIGNIFICADO Y ETIMOLOGÍA

Lipograma viene de la raíz griega leípein, que significa faltar, y de gramma, que sabemos que es letra. De tal forma que un lipograma es un texto en el que falta alguna letra del alfabeto. Esto no tendría nada de original de no ser porque un lipograma lo que es en realidad es un juego de palabras, ya que esas letras se omiten aposta, y cuanto más comunes sean, como en español sería el caso de las vocales "a" o "e", pues tanto mejor. Más dificultad tendrá el juego y más mérito también.

EJEMPLOS

Un ejemplo extremo de lipograma son los textos monovocálicos en los que se dejan fuera todas las vocales excepto una. Esto último se utiliza mucho por los humoristas. Yo tengo un recorte de una tira cómica que dice “Tantas andadas a la cascada, a la larga, la palangana, crash”. Su gracia reside precisamente en la repetición del fonema /a/.

USO LITERARIO

En literatura, el efecto sonoro del lipograma ha sido uno de los motivos para su uso, pero el principal ha sido siempre el de obligarse los escritores, a partir de la traba autoimpuesta, a utilizar el ingenio y dar así con nuevas creaciones literarias. Esta motivación caracteriza a los escritores del grupo Oulipo, al que perteneció gente de la talla de Italo Calvino, y que desde la segunda mitad del siglo XX potencia el empleo del lipograma. No en vano uno de sus miembros, Georges Perec, fue coronado rey del lipograma al escribir una novela que no contenía en ninguna de sus más de trescientas páginas ni una sola “e”. Tiene un mérito enorme que no se le colara ninguna e. Además por entonces no existían procesadores de texto que le ayudaran a comprobarlo.

HISTORIA DEL LIPOGRAMA

Pero los del grupo Oulipo no fueron los primeros ladrones de letras. Ya en el siglo VI a.C. el poeta griego Laso de Hermione terminó su “Oda a los Centauros” sin la letra griega sigma.

En español, Alonso de Alcalá y Herrera es el autor, en el siglo XVII, de cinco novelas sobre el amor en las que falta una vocal diferente en cada una de las cinco.

Bastante más tarde, Enrique Jardiel Poncela publicó un lipograma llamado “Un marido sin vocación”. Os voy a escribir el principio, estad bien atentos. Dice así: “Un día –muchos lustros atrás–, cuando más olían las rosas y mayor sombra daban las acacias, un microbio muy conocido atacó, rudo y voraz, a Ramón Camomila: la furia matrimonial.” Una vez leído, ¿Cuál es la letra que no está? Es la “e”. Curioso, ¿no?

PARTICIPACIÓN

Intentad practicarlo vosotros. Esto es lo que os propongo: Un pequeño texto que no incluya la letra “e”. Quitadla del teclado si es preciso, para no equivocaros.

Y hay una segunda propuesta para los que gustéis de mayores retos. Resulta que el británico Giles Brandreth ha hecho una versión de “Hamlet” sin la letra “i”, de manera que el famoso “thats the question” que sigue a “to be or not to be” lo ha sustituido por “thats the query”; ¿Seríamos nosotros capaces de reescribir el famoso comienzo de El Quijote sin que apareciera la letra “i” y sin que apenas se notara el cambio?

SINÉCDOQUE / El juego de los conjuntos

DEFINICIÓN

Para hablar de la sinécdoque vamos a recordar los conjuntos. Imaginemos que para referirnos a un conjunto en su totalidad hacemos alusión únicamente a uno de sus elementos, o al contrario, que para mencionar uno solo de sus elementos utilizamos el nombre del conjunto entero. Pues bien, en tales casos estaríamos ante una sinécdoque. ¿Por qué? Porque se da una identificación entre la particularidad y el objeto que la contiene, o viceversa. Si para nombrar una espada decimos “afilado acero toledano” estamos empleando un tipo de sinécdoque por la que se llama al objeto (espada) por su materia (acero). Cuando oímos “España golea a domicilio” se toma el todo (España) por una parte (el equipo de España). Pero la sinécdoque más importante es la que señala la parte por el todo. En “tengo cinco bocas para cenar” boca es persona. La palabra boca (la parte) amplía su significado hasta el de la palabra persona (el todo).

ETIMOLOGÍA

Etimológicamente, la sinécdoque, que quiere decir recibir juntamente, ha influido en la construcción y el origen de muchas palabras. Así, botones, en su acepción de mozo de hotel, viene de una parte del uniforme que tradicionalmente llevan éstos. Y bracero, que es peón, tiene como raíz la palabra brazo.

EJEMPLOS LITERARIOS

Literariamente, encontramos muchos ejemplos de sinécdoque. García Lorca escribió “Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo”. Nieve y trigo representan montaña y llanura respectivamente (la parte por el todo). De Góngora leemos los versos “Limpio sayal, en vez de blanco lino, cubrió el cuadrado pino”. El cuadrado pino es la mesa (la materia por el objeto).

SINÉCDOQUE NARRATIVA

Pero además, la sinécdoque es para los escritores una técnica narrativa. Se llama sinécdoque narrativa a relatar seleccionando los detalles fundamentales a través de los cuales transmitir una idea más general, total. Por tanto se cuenta una parte con la que imaginar el total. De manera que hace pensar al lector y le evita los gastados términos genéricos, que ya no nos dicen nada. Una posibilidad de sinécdoque narrativa sería elegir un día significativo para describir toda una vida, o bien una anécdota que simbolice una sucesión de hechos.

EJEMPLOS DE SINÉCDOQUE NARRATIVA

También puede crearse a partir de un lugar cuya significación alcance una superficie mayor. Es el caso de la novela “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, que nos muestra el pueblo de Comala, proyección de las tierras campesinas de México olvidadas por la revolución de 1910. Lo mismo ocurre en el relato “El muro” de Jean-Paul Sartre, que toma un calabozo como sinécdoque narrativa de la España de la guerra civil, desde el que evoca lo que pasa afuera en el país.

PARTICIPACIÓN

En el apartado de participación me gustaría que practicáramos la sinécdoque. Propongo describir a un personaje público escogiendo un par de rasgos que le caractericen. A ver si adivinamos quién es sin ver el nombre. Yo tengo ya una descripción, de alguien que seguirá siempre en la memoria de los que le hemos leído: Escritor con bufanda blanca, gafas de cristal grueso y pelo cano largo. ¿Quién es? Empieza por Um y termina por bral.

HIPÓNIMOS / Las palabras de lo concreto

SIGNIFICADO

Un hipónimo es la especificación frente a la generalidad. Es cuando el significado de una palabra se diferencia del de otra más genérica porque añade algún rasgo más que ésta. Es el caso de “descapotable”, un hipónimo muy didáctico de la palabra coche, porque incluye toda la información de la definición de coche y además suma un detalle propio que lo caracteriza más aún. Es decir, un descapotable es un coche, que además sabemos que no tiene capota. Lo mismo ocurre cuando buscamos una expresión con la que explicarnos mejor. Decir “reírse a carcajada limpia” funcionaría como hipónimo de “reír” puesto que da una idea más clara del tipo de risa de que se trata.

ETIMOLOGÍA

Su etimología nos avisa del carácter subordinado del hipónimo, ya que la raíz griega hypo significa debajo de, y el sufijo ónimo significa nombre. Esto quiere decir que un hipónimo existe porque tiene un término de referencia del que hereda sus rasgos más generales y menos específicos. Este término se conoce como hiper-ónimo.

EJEMPLOS

Vamos a ver cómo funciona la relación hipónimo-hiperónimo tomando como ejemplo algunas frases coloquiales. Si oímos comentar a un amigo “compré toda clase de libros, excepto novelas”, novelas será el hipónimo y libros su hiperónimo. Y en “me gusta el color rojo, sobre todo el granate” rojo es hipónimo de color y a la vez hiperónimo de granate.

USO LITERARIO

Puede parecer un poco lioso, pero da muy buenos resultados en literatura. Los escritores utilizan el hipónimo porque al ser más rico y preciso les ayuda no sólo en sus descripciones sino también en su intención esencial de acercarse a lo particular.

Asimismo, es un recurso para evitar repeticiones; Como es sabido, en ocasiones en un único párrafo hay que aludir varias veces a la misma realidad. Pues bien, una solución para este problema es emplear hipónimos de esa realidad. Así hizo Pedro Salinas en su ensayo “Defensa del lenguaje” al escribir Hay muchos, muchísimos inválidos del habla, hay muchos cojos, mancos, tullidos de la expresión. Aquí el autor remarca su idea a través de un conjunto de hipónimos de la palabra inválido.

PARTICIPACIÓN

Llegamos al momento de la propuesta de participación. Hemos visto que se pueden formar cadenas de hipónimos, que subordinados entre sí heredan las características del anterior. Ahora os propongo que hagamos este juego de palabras encadenadas, pero con una dificultad añadida: Partiendo de un concepto abstracto, que es el modo más complicado de sacar hipónimos pero al mismo tiempo el que deja más margen a la imaginación. ¿Qué os parece empezar la cadena de hipónimos con la palabra amor? Una de las cadenas podría ser la compuesta por amor – de amor, flechazo – y de flechazo, piropo.

jueves, 28 de agosto de 2008

SILOGISMOS / Las palabras lógicas

DEFINICIÓN Y ORIGEN

El silogismo es un término filosófico, pero veremos que influye tanto en el lenguaje como en la literatura. Es de origen griego, no en vano el padre del silogismo es Aristóteles; Y durante mucho tiempo se tomó como la representación del pensamiento perfecto. Porque el silogismo es una fórmula lógica, un razonamiento válido que el mismo Aristóteles estructuró en tres partes: dos premisas y una conclusión que se extrae de ellas. Por ejemplo, partiendo por un lado de una regla general, como sería la premisa “Todos los perros son mamíferos”, y por otro de un caso particular, que es que “Mi mascota Manchas es un perro”, pues deducimos la conclusión “Manchas es mamífero”.

USO

Esta forma lógica de argumentar, en que encadenamos explicaciones que se condicionan sucesivamente, se utiliza a menudo. Por ejemplo, para dotar de una coherencia formal a las sentencias judiciales.

TEXTO EXPOSITIVO

El silogismo aplicado al lenguaje tomaría el nombre de texto expositivo. Y digo esto porque el texto expositivo es aquel que tiene como fin presentar la información de modo claro, objetivo y ordenado, hasta acabar con una conclusión. Este tipo de discurso es propio de los tratados científicos, así como de los libros de enseñanza.

EJEMPLOS LITERARIOS

Literariamente, esta redacción tan rigurosa no tiene mucha cabida, a no ser en el ensayo. Aunque sí es cierto que numerosos autores de ciencia ficción recurren a la mencionada técnica con el objetivo de darle una apariencia veraz a la mismísima fantasía. Es lo que ocurre en el relato “La sociedad de Gabón”, del premio Cervantes Adolfo Bioy Casares; En él, cada frase está explicando a la frase siguiente, y así ficción y realidad se van superponiendo. Veamos cómo empieza: “Hacia mediados del siglo XVII, la sociedad de Gabón llegó a un refinamiento extremo. Tan refinados eran que nadie se avenía a estudiar medicina ni a trabajar de enfermero. Se decidió entonces enseñar estos oficios a los mandriles”. Ya tenemos el elemento de ficción, e introducido con una prosa lógica.

PARTICIPACIÓN

Y la lógica es esta vez la propuesta de participación. Pero una lógica con humor, porque un silogismo con trampas puede resultar muy irónico; Basta saltarse alguna regla del silogismo para que éste pueda llegar a demostrar un absurdo, lo que sea. Probadlo. Mi silogismo tramposo, y que no se me molesten los filósofos, sería: “Nada es mejor que la felicidad eterna. Un chicle es mejor que nada. Conclusión: Un chicle es mejor que la felicidad eterna".

miércoles, 27 de agosto de 2008

PARADOJA / La lógica de la contradicción

ETIMOLOGÍA

Si buscáramos un sinónimo de paradoja ese sería contradicción. Y el tipo de contradicción de que se trata nos lo dice el origen de la palabra paradoja, su etimología: para y doxa son dos términos griegos que significan “contrario a” y “opinión” respectivamente.

DEFINICIÓN

Así que una paradoja consiste en cuestionar una opinión comúnmente aceptada. Eso sí, tendrá siempre que estar argumentada de forma lógica. Ya en el siglo V a. C., el filósofo griego Zenón de Elea formuló paradojas tan populares como la de Aquiles y la tortuga. Aquella en que la tortuga al partir con una ventaja nunca podía ser alcanzada por Aquiles, porque a cada distancia que le recortaba Aquiles ella siempre avanzaba un tramo más. Es sin duda un absurdo, pero argumentaciones como esta han provocado posteriores avances en diversas áreas del conocimiento. A la paradoja no le frena el sentido común y te pone en la posición de tener que demostrar, pongamos por caso, incluso que el cielo es azul.

EJEMPLO

Algo muy parecido a lo que planteó el siguiente ejemplo, la llamada paradoja de Olbers. ¿Por qué de noche el cielo es oscuro? El astrónomo Heinrich Olbers sostenía que como el Universo es ilimitado, su número de estrellas también, y por tanto todo el cielo nocturno debería estar completamente cubierto de estrellas. Pues bien, la solución llegó más de un siglo después y fue una de las grandes evidencias de la existencia de un Big Bang. Venía a decir que lo que no es infinito es la edad del Universo, motivo por el que hay luces de estrellas que todavía no han alcanzado nuestro planeta.

USO

El uso de la paradoja no se limita al ámbito de la Ciencia, sino que también se emplea en el Arte. Recordemos al artista gráfico Escher y sus escaleras imposibles, que por más que se suben o se bajan llevan siempre al mismo sitio. Toda una paradoja.

USO LITERARIO

Literariamente, la paradoja tiene un significado algo diferente. La utilizada por los escritores lo que refleja habitualmente es la propia contradicción humana. Es un recurso que nos hace ver que nada es ni blanco ni negro sino todo lo contrario, y que abandona la forma lógica en favor de una forma contradictoria.

EJEMPLOS LITERARIOS

Vamos a verlo más claro con algún ejemplo; San Agustín escribió la paradoja “No me buscarías si no me hubieras encontrado”, que es sólo una muestra de lo mucho que abunda la paradoja en la literatura mística; caracterizada por el amor a Dios, pero también por el dolor que se sufre hasta alcanzar la unión con Él. Una expresión de esto son los célebres versos de Santa Teresa de Jesús “Vivo sin vivir en mí,/ y de tal manera espero,/ que muero porque no muero”; En sólo tres versos, dos paradojas.

Otra posibilidad es que toda la narración sea una paradoja. Tomemos como referencia en este caso la obra del polémico escritor inglés Chesterton, que manejaba la paradoja, por ejemplo, para atacar el prohibicionismo del gobierno británico; En su novela “La taberna errante” la paradoja es que presenta un sitio de los ciudadanos que ya no tienen sitio.

PARTICIPACIÓN

Por último, la propuesta de participación es una paradoja literaria, claro. Del tipo “La brevedad de los siete tomos de En busca del tiempo perdido es la propia de los instantes de tiempo atrapado”. Contadnos vuestras contradicciones, vuestras paradojas quiero decir.

ALITERACIÓN / El sonido de la repetición

ETIMOLOGÍA

Empezaré por llamar la atención sobre la palabra latina littera, que significa letra, y de la que se han derivado palabras como literatura y como aliteración, que es la palabra de la que vamos a hablar.

DEFINICIÓN

Una palabra, la aliteración, con la que llamamos al efecto sonoro que produce la repetición manifiesta de sonidos idénticos o muy parecidos en una frase al pronunciarla. Se utiliza a modo de banda sonora que acompaña a lo que se quiere decir a lo largo de toda la frase; Una repetición intencionada de sonidos que refuerza la percepción de la frase por el sentido del oído.

USO Y EJEMPLOS

Ejemplos de aliteraciones hemos escuchado desde niños. Todos recordamos el texto “El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado”. Pues bien, tanta repetición del sonido erre compone, en este caso, una aliteración útil para que aprendiéramos a pronunciar ese sonido.

También las empresas han considerado útiles las aliteraciones, a la hora de crear sus marcas comerciales. Por ejemplo, la repetición de sonidos iguales o semejantes en la marca “Coca-Cola” seguro que la hizo desde el principio más fácil de recordar; No en vano numerosas reglas nemotécnicas se construyen con repeticiones.

La aliteración tiene asimismo otro uso, que en cambio no tiene mayor trascendencia que la ociosa. Me estoy refiriendo al trabalenguas. Un ejemplo de este tipo de aliteración sería: “Donde digo digo no digo digo, sino que digo Diego”.

USO LITERARIO

En cuanto a la presencia de la aliteración en la literatura, ésta se remonta a la poesía épica germánica primitiva, que a falta de las reglas métricas modernas, conseguía el ritmo a través de potentes repeticiones.

Literariamente, la aliteración ha destacado además al conseguir representar realidades concretas, con el significado y con el sonido de la misma frase al mismo tiempo. La aliteración hace posible oír la lluvia que se describe o escuchar el aullido que se relata.

EJEMPLOS LITERARIOS

Ahora, quién mejor que Gustavo Adolfo Bécquer para demostrarnos lo dicho. En cuatro versos veremos la relación entre lo que se dice y el sonido repetido erre: “Nubes de tempestad que rompe el rayo / y en fuego ornáis las desprendidas orlas, / arrebatado entre la niebla oscura, / ¡llevadme con vosotras!”. El sonido erre es el ruido de la tempestad de la que se habla. Aquí Bécquer, como autor cumbre de la literatura española del Romanticismo muestra la naturaleza en un estado que refleja los propios sentimientos del escritor.

Esto lo podemos apreciar de nuevo, esta vez en un fragmento de su prosa; porque sí: Bécquer también escribió prosa, y muy buena. Valga este ejemplo, en el que notaréis la repetición de eses y enes: “Porque ahora sólo recuerdo cosas desasidas y sin sentido, como esas notas sueltas de una música lejana que trae el viento a intervalos en ráfagas sonoras”. Esas eses y enes no son otra cosa que el sonido de ese viento de ráfagas sonoras.

PARTICIPACIÓN

Tras estas aliteraciones llega la propuesta de participación. Se trata de que hagamos una aliteración, pero jugando. Vamos a aprovechar el doble sentido de las palabras para repetirlas en una misma frase y así crear una aliteración. Un ejemplo sería decir que Rebeca trajo su rebeca y yo traje mi traje.

LÍTOTES / Las palabras políticamente correctas

DEFINICIÓN

Vamos a ser políticamente correctos, porque la palabra que tenemos entre manos es la lítotes, que denomina a los rodeos con que nos andamos en ocasiones para no llamar a las cosas por su nombre sino darlas a entender de forma indirecta; Normalmente para no herir sensibilidades.

EJEMPLOS

El ejemplo mayoritario de lítotes es aquel en que afirmamos al revés, es decir, negando lo contrario de lo que se quiere decir. Así, sustituimos un crudo “Te equivocas” por la lítotes “No estás en lo cierto”; O “Perdiste las elecciones” por “No ganaste las elecciones”. En estos casos para atenuar el duro efecto que una manifestación clara y directa puede tener. Pero también esta forma de lítotes se utiliza como signo de modestia; Me refiero a la gente que prefiere decir “No ignoro” en lugar de “Sé” o, pongamos por caso, “Mi libro no está mal” en vez del pedante “Mi libro está muy bien". Otro tipo de lítotes emplea adverbios de modo. Este lo hemos podido escuchar, por ejemplo, en alguna tienda; “El precio es ligeramente elevado”, nos dicen, “más bien alto”. Los adverbios ligeramente y más bien nos preparan para lo carísimo del producto.

USO

Y es que de hecho hay una ley no escrita, llamémosle la Ley de Lítotes, que recomienda aplicar la lítotes cuando se habla de dinero. También si el tema es la política. De ahí que la lítotes sea un recurso clásico en el lenguaje diplomático, necesariamente moderado.

EJEMPLOS LITERARIOS

En el lenguaje literario, la lítotes caracteriza a personajes corteses, como lo es Don Quijote, quien hace verdaderos esfuerzos para suavizar la descripción de una dama nada agraciada de la siguiente manera: “Era cejijunta, y la nariz algo chata; la boca grande, pero colorados los labios; los dientes, que tal vez los descubría, mostraban ser ralos y no bien puestos, aunque eran blancos […]”. Otro fragmento que suena atenuado es el de un contemporáneo de Cervantes, que es nada más y nada menos que Shakespeare; En su obra titulada “Julio César” escribe “Le diré que el amor de Bruto por César no era menor que el suyo”. Con la lítotes no era menor insinúa que era igual o incluso mayor.

PARTICIPACIÓN

Yo personalmente espero que la atención de vosotros esta vez no haya sido menor que la de otras veces porque la propuesta de participación en esta ocasión va a depender de eso. A lo largo de este texto hay una lítotes que en cambio no he puesto como ejemplo, sino que está dentro del contexto de la explicación de la lítotes. ¿Cuál es esa lítotes?

PROSOPOPEYA / Las palabras no humanas

EJEMPLO LITERARIO

Esta vez, para presentar la palabra en cuestión, empezaré por el final, por el ejemplo literario. Leed este pasaje de la novela “Flush”, de la británica Virginia Woolf: “Por tanto, los perros difieren entre sí, comenzó a sospechar Flush. Unos son de elevada condición y otros de baja, y sus sospechas se vieron confirmadas por retazos de conversación entre los perros de Wimpole Street: «¿Ves aquel tipejo? ¡Bah, un mestizo! ¡Caray, vaya un spaniel con buen tipo! ¡Es de la mejor casta inglesa! ¡Qué lástima que no tuviera las orejas un poco más abarquilladas! ¡Fíjate en aquel del tupé!»”. Una vez leído, a ver, ¿qué es lo que está contando?; Pues una conversación entre perros. Flush, que es un cocker, oye hablar a otros perros. Por tanto, se están atribuyendo a estos animales facultades del hombre. Y eso es un ejemplo de prosopopeya, que es en definitiva la palabra en la que nos vamos a centrar, la prosopopeya.

ETIMOLOGÍA

Es una palabra que viene del griego prósopon, que significa máscara, y se refiere a aquellas máscaras que los actores se ponían en el teatro griego. De ahí que los griegos entendieran la prosopopeya como la representación de personalidades distintas a la propia.

DEFINICIÓN

Un significado que no difiere mucho de su actual definición si tenemos en cuenta que la prosopopeya es una personificación. Es decir, atribuye naturaleza humana a animales, a objetos e incluso a conceptos abstractos; o dota de vida a cosas inanimadas que no la tienen.

USO LITERARIO

Y si uno se pregunta el por qué del uso de la prosopopeya, baste acordarse de la popular expresión “Si estas paredes hablaran…”, porque lo que hacen, por ejemplo, los escritores es dar voz a testigos tan privilegiados, como pueden ser las paredes, conocedoras de los secretos no ya sólo de una familia sino de generaciones enteras. Otros testigos a los que se da voz en la literatura, aunque generalmente por motivos más macabros, son los muertos. El uruguayo Horacio Quiroga, cuya vida y obra estuvo siempre en tan estrecha relación con la muerte, dejó reflejado este tipo de prosopopeya en alguno de sus relatos. De cualquier modo, la prosopopeya no es un recurso ni mucho menos fácil, ya que partir de una base de irrealidad es una dificultad añadida a la hora de tratar de meter al lector en la historia.

LA FÁBULA

En cambio sí funciona muy bien la prosopopeya en la llamada “literatura didáctica”, y más concretamente, en las fábulas. De hecho es en la fábula donde se da la palabra a los animales y, a través de una historia de fácil comprensión, se intenta enseñar un principio moral, generalmente resumido en una moraleja. Y todo porque vemos antes la paja en el ojo ajeno que en el propio, por eso se elige animales para que representen nuestras cualidades, las humanas. Por ejemplo, en la fábula de “La cigarra y la hormiga”, creada por Esopo hace más de veinticinco siglos, se contraponen la cigarra y la hormiga, que personifican al ocioso y al trabajador respectivamente. Entonces, cuando en la fábula se queda la cigarra sin comida para el invierno, entendemos claramente la necesidad de ser trabajadores si no queremos que nos pase lo mismo.

PARTICIPACIÓN

Ahora seamos nosotros los que nos atrevamos con una prosopopeya. Dejando a un lado si es creíble o no, propongo que pensemos en nuestro escritor favorito y que nos pongamos en la piel de una neurona que habitara en su cerebro. ¿Qué es lo que contaría esa neurona? ¿Qué impresiones tendría?

sábado, 23 de agosto de 2008

OXÍMORON / La alianza de las palabras contrarias

SIGNIFICADO

Esta vez toca hablar del Oxímoron. Se trata de una figura retórica. Se denomina oxímoron a aquella expresión, con sentido propio, que ha surgido de juntar dos palabras o conceptos que por separado tienen significados opuestos.

Para entendernos, se da cuando palabras mal avenidas consiguen finalmente aliarse y crear algo juntas que sea original. Por tanto, el efecto que se consigue con el oxímoron resulta bastante paradójico y sobre todo muy irónico.

Lo podemos comprobar por ejemplo con un oxímoron que se utiliza mucho en nuestros días, que es el término “Realidad virtual”. A la palabra realidad le sigue otra palabra que alude a la no realidad, pero en vez de anularse lo que hacen es crear una expresión con un significado nuevo, y que con sólo dos palabras consigue poner nombre a una idea tan compleja como la de la realidad virtual.

ETIMOLOGÍA

La propia palabra oxímoron, etimológicamente, es un oxímoron en sí misma. Veamos la explicación: Proviene de las palabras griegas oxys, que significa ingenioso, y moros, que significa lo contrario, es decir, torpe.

EJEMPLOS

Si buscamos más ejemplos, nos encontramos conque en realidad el oxímoron es muy común. Diariamente escuchamos en las noticias expresiones como “Fuego amigo”, “Inteligencia artificial” o “Comida basura”.

EJEMPLOS LITERARIOS

Y claro, este recurso tan expresivo y mordaz no pasó inadvertido a los escritores. Quevedo en un soneto definió el amor con los versos “es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente”. También Fernando Pessoa recurrió al oxímoron, en un poema, para hacer otra definición memorable, esta vez de lo que es el mito, del que dijo “es la nada que es todo”.

JORGE LUIS BORGES – EL ALEPH

Pero sin duda el escritor que más se ha caracterizado por el uso del oxímoron en su prosa ha sido Jorge Luis Borges. Como muestra, vamos a detenernos un momento en un relato suyo, que además está considerado como una obra maestra del género fantástico: “El Aleph”.

En todo el relato la figura dominante es el oxímoron. Incluso uno de ellos lo señala el propio Borges al escribir: “había en su andar (si el oximoron es tolerable) una como graciosa torpeza”. A éste le acompañan a continuación otros, que por tanto quedaron igualmente inmortalizados, tales como “biblioteca ilegible”, “suave energía” o “apenada congratulación”.

Y todo por su afán de abarcar en una sola imagen dos realidades diferentes pero simultáneas en el tiempo. Es decir, busca vencer el carácter sucesivo de la escritura, que le impide contar más de una cosa al mismo tiempo. De tal modo le obsesiona esta idea que no sólo la refleja, como hemos visto, en la forma del relato sino también en su fondo, ya que El Aleph, eje central del cuento, es un lugar donde están todos los lugares de forma condensada y al mismo tiempo. Una especie de oxímoron.

Yendo más allá, me atrevería a decir que él mismo, Borges, si tenemos en cuenta que es escritor y personaje al mismo tiempo de este relato, además de saber de su voracidad, ya que no en vano es conocido como el hombre que leyó casi todo; pues bien, si tenemos en cuenta todo esto, entonces podremos afirmar que él mismo era como su propia prosa, él mismo personificaba el oxímoron.

PARTICIPACIÓN

Por último, quería animaros a detectar algún oxímoron. Podéis hacerlo en cualquier libro o medio de comunicación. Yo esta mañana ojeando la prensa leí lo siguiente: “El presente aumento supone una disminución positiva respecto al año anterior”. Lo que no leí por ninguna parte era lo que querían decir con "disminución positiva". En fin, con aclaración o sin ella, si encontráis algún otro oxímoron no olvidéis compartirlo.

martes, 19 de agosto de 2008

METÁFORA / La palabra más literaria

ETIMOLOGÍA

Pienso que no nos equivocaríamos al afirmar que la palabra metáfora es la más literaria de todas. Metáfora nace de los términos griegos meta, que quiere decir más allá, y pherein, que es trasladar.

DEFINICIÓN

Y lo que traslada más allá nos lo dice su significado: Una metáfora consiste en llevar al sentido de una expresión desde el terreno de lo literal hasta el terreno de lo evocado, de lo imaginario. Eso sí, por medio de una comparación implícita basada en algún tipo de semejanza que se interprete entre el sentido literal y el evocado.

EJEMPLO

Lo vemos en la expresión “corazón de oro”, que tomada literalmente significaría una monstruosidad anatómica, pero que en cambio entendemos en un sentido figurado después de relacionar el alto valor del metal precioso, el oro, con la alta consideración en que podemos tener a una persona.

USO

Metáforas como esta, por su carácter expresivo, se han generalizado en el habla del día a día. Tanto, que el sentido figurado de algunas de ellas ya es comúnmente aceptado, incorporándose así como un significado nuevo de esas expresiones, algo que hace que el lenguaje se enriquezca. Por ejemplo, cuello, ya no sólo es la parte de un animal, sino que teniendo en cuenta que es una forma de estrechamiento, se han creado a partir de ahí términos como “cuello de botella”, que aparece en nuestro Diccionario con una definición que queda resumida en dicha expresión, por lo que la metáfora también tiene otra ventaja: La de poder decir mucho en pocas palabras.

USO LITERARIO

De esta gran ventaja se aprovecha sin duda la literatura, así como de que la metáfora sea capaz de superar las limitaciones del lenguaje formal y nombrar lo innombrable, describir y hacer palpables realidades tan abstractas como el propio pensamiento.

EJEMPLOS LITERARIOS

De hecho, cuando en la primera mitad del siglo XX surgió el surrealismo, las narraciones de sueños y del inconsciente, que caracterizaban a esta corriente, necesitaron de un buen número de nuevas metáforas que les dieran cuerpo. Este protagonismo de la metáfora lo vemos reflejado por ejemplo en la novela “El reino de este mundo”, del escritor cubano Alejo Carpentier, en la que plasma una visión surrealista sobre Haití, con metáforas como “La noche se llenó de tambores. Llamándose unos a otros, respondiéndose de montaña a montaña, subiendo de las playas, saliendo de las cavernas, corriendo debajo de los árboles, descendiendo por las quebradas y sauces”. Otro autor influenciado por el surrealismo fue el gran Octavio Paz. Atentos a estos cuatro versos suyos, metáfora del movimiento del mundo: “Galopan las montañas a la orilla del mar / El sol entra en las aguas con espuelas / La piedra embiste y rompe claridades / El mar se obstina y crece al pie del horizonte”.

EL CORRELATO OBJETIVO

Estas han sido grandes metáforas por su calidad; y también las hay que lo son, ya de primeras, por su tamaño. Me refiero a aquellas que abarcan toda la obra, porque toda la obra sea una metáfora. Y cuando esa gran metáfora lo que evoca es la propia realidad del escritor, es decir, sus emociones y circunstancias, entonces esa metáfora es llamada “correlato objetivo”. Fue el poeta T. S. Eliot quien llamó así a los textos en los que el autor habla sobre lo que le ocurre a los personajes, cuando en realidad te está hablando de sí mismo. Dicha técnica es muy útil para que el escritor tome la distancia necesaria respecto a sus emociones, y controle así la escritura.

Un ejemplo de correlato objetivo es la novela, del vienés Hermann Broch, “La muerte de Virgilio”. Aquí se da un claro paralelismo entre el poeta Virgilio y el mismo Broch: Virgilio agoniza rodeado de la crueldad del Imperio Romano, Broch sufre el exilio en los tiempos de la Europa nazi. Ambos se están cuestionando el papel de la literatura en momentos tan desesperanzadores. No cabe duda de que el personaje de Virgilio es el alter ego de Broch, es una proyección del estado del autor.

PARTICIPACIÓN

Ahora es nuestro turno, esta vez la propuesta de participación es hacer una metáfora, como no podía ser de otro modo. Atreveos con una expresión que hable de los libros sin nombrarlos. Ya sabéis aquello que dicen algunos escritores de que un libro es un hijo, pues bien ¿qué es para vosotros? Decidlo con una metáfora.

jueves, 7 de agosto de 2008

PALÍNDROMOS / Las palabras capicúa

DEFINICIÓN

Creo que para conocer a las palabras no es mala forma empezar por jugar con ellas. Y entre los juegos de palabras, el rey es el palíndromo. ¿Qué es un palíndromo? Es la palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda. Para entendernos: El palíndromo es una palabra o frase capicúa.

ETIMOLOGÍA


Para los interesados en la etimología, diremos que palíndromo viene del griego palindromos, palabra formada por dromos que significa pista de carrera y por palin que significa de nuevo. Por lo que el significado completo de la palabra sería carrera en círculo.

Si hacemos memoria, tenemos en castellano más palabras con el sufijo griego dromo, como hipódromo, canódromo, aeródromo…

ORÍGENES


Y volviendo al palíndromo, precisamente fue un griego, un poeta llamado Sotades el primero en escribir palíndromos. Fue en el siglo III a.C., y desgraciadamente le costaron la vida, al acabar arrojado al mar por mofarse en sus palíndromos del Rey de Alejandría (Ptolomeo).

Hay muchos ejemplos de palíndromos. En español los hay fechados desde el siglo XVI, empleados sobre todo por entonces en Cancioneros españoles.

EJEMPLOS

Ejemplos sencillos son las palabras “somos” o “radar”, que como leéis cumplen la norma de poder leerse igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.

En cuanto a las frases palindrómicas tenemos las populares “Anita lava la tina” o “luz azul”. Y también hay palíndromos firmados por grandes escritores como el “Salta Lenin el Atlas” que es de Cortázar.

Más ejemplos: En inglés “Madam, I’m Adam” Prueba de que el inglés es más propicio a los palíndromos que el español. Así, el norteamericano Lawrence Levine escribió una novela palindrómica de principio a fin con 31.594 palabras.

USO Y EJEMPLOS LITERARIOS

Y ésta no ha sido la única incursión del palíndromo en el mundo de la literatura, donde siempre le han salido varios defensores. Por ejemplo, Tito Monterroso, considerado la máxima figura hispánica del microrrelato, decía que los palíndromos posibilitan una lectura reversible de las palabras.

Como anécdota contaremos que en una visita a Barcelona el propio Tito Monterroso retó en una reunión a escribir en cinco minutos un palíndromo de cosecha propia. Pasados los cinco minutos, y al no sacar nadie ninguno, escribió el palíndromo: “Acá sólo Tito lo saca”.

Pero quizás los palíndromos más literarios son los que escribiera el premio Cervantes, Cabrera Infante, en su novela más conocida, llamada “Tres tristes tigres”, en el momento en que sitúa a sus personajes en una noche de la ciudad de La Habana confeccionando entre copas y confidencias una lista de palíndromos.

PARTICIPACIÓN


Ahora es de nuevo nuestro turno. Está comprado que hacer palíndromos es una forma inmejorable de ejercitar el intelecto. Un truco: Empezad por el centro de la frase. Uno fácil: Escribid en el centro el texto "a revés se verá" (que es en sí un palíndromo), después a la izquierda vuestro propio nombre de pila, y a la derecha el mismo nombre pero al revés. Ya tendréis un palíndromo.

NEOLOGISMOS / Las palabras nuevas

SIGNIFICADO

Un Neologismo es lo que hacemos cuando creamos una nueva palabra. Así de fácil es la definición. Eso sí, hay un factor importante que hay que tener en cuenta: El factor tiempo; ya que todas las palabras han sido neologismos en algún momento, pero con el tiempo dejan de serlo ¿cuándo? pues, como ocurre con todas las innovaciones, cuando su uso se vuelve generalizado y común. Aunque, claro, unos duran más que otros: La palabra liberticida no fue incluida en nuestro Diccionario hasta un siglo después de que Simón Bolívar la empleara por primera vez.

ETIMOLOGÍA

Su etimología insiste en el sentido de su definición: La palabra neologismo, de origen griego, está formada por neo, que significa nuevo y logo, que es palabra.

EJEMPLOS

Ejemplos de neologismos surgen diariamente. Muchas veces salen de retocar o combinar palabras ya existentes. Es el caso de términos que empezamos a escuchar últimamente como constatativo, logoterapia, genómica o externalizar.

También aparecen al adaptar a nuestra lengua expresiones extranjeras. Así, añadimos a nuestro vocabulario eslogan, con e; estándar, con e y sin la d final de su equivalente inglesa; O fútbol o líder con una ortografía nuestra basada en cómo nos suenan en su lengua de origen.

EJEMPLOS LITERARIOS

En literatura, los neologismos son una necesidad para los escritores. El premio Cervantes Gonzalo Rojas lo definió muy bien: “Hay palabras que no están en el diccionario porque uno las necesita”. En su búsqueda de la palabra precisa y única, los escritores han sido siempre auténticos reinventores del lenguaje y, por tanto, han hecho posible la evolución del mismo.

Hay dos momentos históricos que esta búsqueda se intensificó. El primero en España, a partir del siglo XV; y se dio para cambiar las palabras medievales por otras provenientes del latín. De este modo se llegó a lo que hoy conocemos como español moderno. A ello contribuyeron los poetas del Cultismo, en el siglo XVII, con Luis de Góngora como referente. Después, el otro momento fue el siglo XIX, el siglo del Liberalismo: Se exalta la libertad y esto se refleja en los autores inspirados por el filósofo Rousseau, los del Romanticismo, que se abren a palabras de lenguas diferentes.

Veamos una selección de neologismos de algunos de los grandes escritores de todos los tiempos: Cervantes llama baciyelmo a la bacía de barbero que se coloca don Quijote; García Márquez, en su última novela, tomando como modelo el término bocamanga crea el vocablo bocapiernas. Más: Un poema de Neruda se titula “Desespediente”, mezcla de desesperación y expediente. Y el libro más importante de César Vallejo es “Trilce”, neologismo que abarca lo triste y lo dulce.

PARTICIPACIÓN

Dicho esto, creo que podréis adivinar cuál es la propuesta de participación. Sí, se trata de que inventemos palabras. Tomémoslo como experimento, quién sabe, quizás después de publicarlas en este blog, con el boca a boca y el tiempo, acabamos viéndolas en el diccionario. Yo voy a probar con litamor, amor por la literatura.

HIPÉRBOLES / Las palabras exageradas

DEFINICIÓN

En esta ocasión la palabra protagonista no tiene medida. Con ella todo adquiere dimensiones extraordinarias. Estoy hablando de una palabra que es una exageración. Se trata de la hipérbole, y lo que exagera la hipérbole es la realidad, ya sea por exceso o por defecto. Así que una hipérbole no se debe tomar al pie de la letra; su fin es otro, busca la intensidad. Unas veces para recalcar una idea, otras para resaltar un rasgo, otras simplemente para hacer gracia.

USO Y EJEMPLOS

Un ejemplo de hipérbole se da cuando decimos “Un millón de gracias”, y es que la hipérbole es una de las características del lenguaje coloquial. De ahí que muchas frases hechas sean hipérboles, como por ejemplo “Echar la casa por la ventana”.

Sigamos con más ejemplos. En la prensa deportiva las hipérboles están a la orden del día. Baste como prueba el conocido titular “El partido del siglo”.

En el lenguaje publicitario también abundan. Los anuncios acompañan a los productos o servicios con calificativos como “excepcional”, “colosal”, “el mejor” que acaban a menudo formando parte de un eslogan que será toda una hipérbole.

Lo cierto es que la exageración está bastante extendida, también en el mundo de la imagen. Por ejemplo, un fotógrafo puede agrandar, estirar un objeto respecto al resto cuando utiliza el objetivo de cámara llamado “ojo de pez”. Una hipérbole parecida hace el dibujante en una caricatura, es decir, deforma la imagen para destacar algo significativo.

USO LITERARIO

Pensemos ahora el papel de la hipérbole en la literatura. Hemos dicho que la hipérbole es propia de la expresión oral. También que no se trata de una apreciación objetiva de las cosas, sino subjetiva. Entonces, si un escritor pone hipérboles en boca de su personaje, lo que está haciendo es humanizarlo. La voz del personaje nos va a parecer más cercana, conocida. Todo ello facilita la identificación con el personaje, y resulta ser una función literaria importante de la hipérbole.

EJEMPLOS LITERARIOS

Y un ejemplo claro lo tenemos en la novela “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger. Aquí el personaje principal, Holden, se describe frecuentemente a través de hipérboles. He seleccionado dos de ellas. Una sobre cómo es exteriormente: “Todo un lado de la cabeza, el derecho, lo tengo lleno de millones de pelos grises”. Y la otra sobre cómo es interiormente: “Nueva York es terrible cuando alguien se ríe de noche. La carcajada se oye a millas y millas de distancia, y le hace sentirse a uno aún más triste y deprimido”. Con hipérboles como estas es como si en vez de leer al personaje estuviéramos escuchándolo y lo tuviéramos al lado en persona.

REALISMO MÁGICO (GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ)

Y me sería imposible despedir a la hipérbole sin antes recordar un estilo literario que hizo de la hipérbole uno de sus pilares. Me estoy refiriendo al Realismo Mágico, que presenta una realidad que rebasa los límites de lo verosímil, de lo creíble, del mismo modo que ocurre con la hipérbole, que no deja de ser una exageración, y como tal deja atrás lo probable pudiendo a partir de ahí entrar en el terreno de lo mágico.

Vamos a verlo de la mano de Gabriel García Márquez y su novela “Cien años de soledad”. En esta obra, que es el gran referente del Realismo Mágico encontramos la siguiente hipérbole mágica: "Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades"

PARTICIPACIÓN

Por último, no queda sino encargar una hipérbole, porque la propuesta de participación es eso precisamente, una hipérbole. Y qué mejores hipérboles que aquellas historias que nos llegan de generación en generación a través de nuestra familia, y que con el boca a boca han acabado convirtiéndose en hipérboles y en leyendas al mismo tiempo. Prueba a publicar tus hipérboles de leyenda.

miércoles, 6 de agosto de 2008

JITANJÁFORAS / La música de las palabras

INTRODUCCIÓN

Vamos a hablar de la música de las palabras. Sí, vamos a escucharlas y darnos cuenta de que aún sin entender su significado, las palabras son capaces de expresar y transmitir, solamente con su sonido. Y este tipo de palabras al que me refiero abarca desde los primeros fonemas que puede balbucir un bebé hasta las palabras que nos inventamos cantando en la ducha.

DEFINICIÓN

Y cuando hacemos esto, cuando utilizamos estas palabras ininteligibles, esto tiene un nombre, estamos haciendo una jitanjáfora. Este término fue acuñado por el escritor mexicano Alfonso Reyes en la primera mitad del siglo XX para denominar a las palabras o frases sin sentido pero con rima o ritmo.

EJEMPLOS

Se pueden encontrar fácilmente ejemplos en la música, como la jitanjáfora de los Beatles “Obla-dí, obla-dá”. También los hay en la magia, como es el caso del famoso conjuro “Abracadabra”. O en el cine: Charlot en Tiempos Modernos, decía “je le tu le tu le twaa” para darse aires franceses sin saber francés.

USO LITERARIO

En literatura, la jitanjáfora tuvo un gran auge con los poetas del Creacionismo. Este movimiento que impulsó el chileno Vicente Huidobro recurrió a la jitanjáfora porque proporcionaba efectos nuevos y universales, ya que las jitanjáforas no varían de una lengua a otra.

También Eugène Ionesco, padre del teatro del absurdo, introdujo la jitanjáfora en varias de sus obras.

Pero, en realidad, su uso es incluso anterior a que Alfonso Reyes la encontrara nombre. Ya se utilizaba en el siglo de oro español en parodias. Un ejemplo son los versos de Lope de Vega “A la dana dina, a la dina dana, a la dana dina. Señora divina”.

Actualmente, la jitanjáfora aparece sobre todo en la literatura infantil.

GLÍGLICO (JULIO CORTÁZAR)

Y tratando el tema de la jitanjáfora, no puedo dejar de recordar a un mago en el manejo del sonido de las palabras: Julio Cortázar. Empleaba con maestría onomatopeyas, aliteraciones, diminutivos o aumentativos para marcar a su antojo el tono y ritmo de sus textos.

La máxima expresión de esto la tenemos en el capítulo 68 de su novela Rayuela, donde para dar un tono íntimo y un ritmo propio al encuentro físico de los dos personajes protagonistas, crea un recurso literario extremo, un lenguaje codificado pero sugerente, al que llamará glíglico. Dicho capítulo 68 comienza de la siguiente manera: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes.”

PARTICIPACIÓN

Y para terminar, no podía faltar la propuesta para participar. Pues bien, esta vez daré dos opciones. La primera, que me parece que puede ser divertida, es traducir al lenguaje de Cortázar, al glíglico, algún pasaje famoso de cualquier libro. La segunda, es probar con una jitanjáfora. Para esto último os contaré un truco: Intercambiar entre las palabras sus terminaciones. Así formó Huidobro la jitanjáfora “el horimento bajo el firmazonte” y yo me despido con “en verano, la literacida se lee hasta la anochetura”.

HETERÓNIMO / Nuestro otro yo

DEFINICIÓN LINGÜÍSTICA

Esta vez la palabra que he sacado del diccionario es heterónimo, que tiene dos definiciones; La primera es de carácter lingüístico y denomina heterónimos a aquellas palabras que significan lo contrario y no parten de la misma raíz. Tal es el caso de caballo y yegua, que son de género opuesto y no comparten la misma raíz, algo que en cambio sí hacen gallo y gallina, las cuales por ese motivo no son heterónimos.

DEFINICIÓN ARTÍSTICA

Y veamos ahora la otra definición de heterónimo, que es la que nos interesa al tener que ver más con lo literario. Dicha acepción se refiere a los autores de ficción que crean los auténticos a la hora no sólo de firmar una obra sino también de realizarla. Por esta razón un heterónimo no es un seudónimo, porque un heterónimo, o autor de ficción, además de un nombre distinto al del autor de carne y hueso refleja un estilo y hasta unos sentimientos propios y diferenciados. Un heterónimo sería, por tanto, el alter ego del autor original a través del cual éste desdobla su personalidad y muestra una nueva cara. De hecho, el escritor que inventa un heterónimo crea un nuevo autor al que da una biografía y desde el que en ocasiones llega a hablar de sí mismo.

ETIMOLOGÍA

El origen de la palabra heterónimo recoge en parte el desdoblamiento mencionado; Heterónimo viene de la raíz griega heter, que siempre indica diferencia, y si a ello sumamos que ónimo quiere decir nombre, el resultado es que la palabra heterónimo significa “otro nombre”.

EJEMPLO

Como primer ejemplo de heterónimos recordemos a esos internautas que nos encontramos en foros y chats con nombres y datos ficticios y, quizás precisamente por eso, expresándose de una manera muy alejada de la utilizada normalmente bajo su identidad real.

EJEMPLOS Y USO LITERARIOS

Pero los mayores ejemplos de heterónimos se han dado en la literatura, y sin duda los más importantes son los que corresponden al poeta Fernando Pessoa. De todos los que creó destacan tres: A Alberto Caeiro le atribuyó una obra llena de sensaciones puras y simples, Álvaro de Campos representa la faceta modernista de Pessoa, mientras que cuando Pessoa escribía en calidad de su heterónimo Ricardo Reis el estilo que tomaba era el de los poetas clásicos.

En España, Antonio Machado se sirvió de varios heterónimos, que él mismo llamó apócrifos, es decir, imaginarios. Y lo hizo con la intención de promover una corriente alternativa a la de los poetas de la generación del 27. De ahí que en sus heterónimos el pensamiento primara sobre la estética.

Y hay bastantes ejemplos más, sobre todo en poesía, donde son más necesarios ya que casi siempre es el autor y no un personaje del poema quien hace de narrador, y eso hace que cuando el autor quiere cambiar de punto de vista no cambie de personaje sino que se cambie a sí mismo, poniéndose en el lugar de un autor que no existe sino en su propio interior, surgiendo de ese modo el heterónimo.

PARTICIPACIÓN

Y para comprenderlo del todo qué mejor que crear nuestro heterónimo particular, nuestro otro yo. ¿Cómo sería un supuesto diálogo con él? ¿Nos llevaría siempre la contraria? Puede parecer una locura, pero seguro que hemos tenido más de una conversación con nosotros mismos en la que además éramos incapaces de ponernos de acuerdo. Prueba a escribir un pequeño diálogo con tu heterónimo, acabe en acuerdo o no, y publícalo.

martes, 5 de agosto de 2008

POLISÍNDETON / Las palabras encadenadas

ETIMOLOGÍA

Polisíndeton viene de dos términos griegos. El primero es polys, que significa mucho y el segundo syndein, que es encadenar. Así obtenemos, así se forma, polisíndeton.

DEFINICIÓN

Palabra que hace honor a su origen, ya que significa encadenar expresiones mediante un exceso de conjunciones; fundamentalmente la conjunción “y”. Es lo que ocurre en un suma y sigue de conceptos cuando no sólo se antepone la conjunción al último de ellos, como sería suficiente, sino que se repite la misma conjunción sucesivamente a lo largo de la oración. Y todo para destacar cada uno de esos conceptos; porque esa es la función del polisíndeton, acentuar la expresión.

EJEMPLO

El polisíndeton es típico en las enumeraciones. Por ejemplo, al volver de la compra si queremos resaltar lo bien que la hemos hecho diremos el polisíndeton “Compré leche y pan y carne y… y…” para que las diferentes partes del conjunto de la compra queden bien subrayadas.

USO LITERARIO

Literariamente, el polisíndeton trata igualmente de llamarnos la atención sobre cada idea que se cita. Y esto marca el ritmo del texto. Se emplea el polisíndeton en aquellos pasajes en que la historia que se relata requiere de un ritmo más solemne, más lento.

EJEMPLOS LITERARIOS

Este es el caso de muchos pasajes del libro más leído de la Historia, la Biblia; En el primer capítulo del Génesis, si contáis el número de conjunciones “y” que hay, encontraréis más de setenta. Prueba de que sus autores están reclamando una atención que se corresponda con la trascendencia de lo que se está contando.

El siguiente ejemplo de polisíndeton tiene una intención distinta. Corresponde a nuestra primera novela picaresca, “El Lazarillo de Tormes”. La intención es conseguir un efecto de insistencia, en este caso, del chaparrón. Veámoslo: “… y había llovido mucho la noche antes; y porque el día también llovía, y andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo había, […] y el llover no cesaba…”

El polisíndeton también echa una mano a otros recursos. En la novela “La perla”, el premio Nobel John Steinbeck escribió un polisíndeton para dar forma al paralelismo que sigue: “Habían hecho canciones […] al mar embravecido y al mar en calma, a la luz y a la oscuridad y al sol y a la luna”

El último ejemplo es uno muy curioso de la escritora estadounidense Eudora Welty, contenido en su relato “El silbato”. Atención porque el esquema frase-y-frase-y-frase nos hace visible el tren de tomates del que habla: “Sara y Jason también están allí, […] viendo cómo se incorporan al proceso sus propios tomates, viéndolos alejarse y cómo los seleccionan y envuelven y cargan y despachan en un vagón” Tenemos un polisíndeton que parece encadenar frases y vagones al mismo tiempo.

PARTICIPACIÓN

En el apartado de participación no voy a pedir polisíndeton complejos, en cambio sí os animo a que publiquéis un polisíndeton que haya sido utilizado en algún cuento infantil, donde os daréis cuenta que abundan, ya que facilitan la comprensión de los niños, sobre todo si los cuentos son contados oralmente. Y colorín colorado...

PLEONASMO / Las palabras redundantes

DEFINICIÓN Y ETIMOLOGÍA

Pleonasmo viene del latín "pleonasmus", y éste del griego "pleonasmos", que significa sobreabundancia. Y es que un pleonasmo es un exceso de palabras en el equipaje semántico, por así decirlo, de una frase; se da cuando empleamos palabras que no aportan nada al sentido estricto de lo que queremos decir. Por ello, se corre el riesgo con el pleonasmo de caer en la redundancia innecesaria, en la incorrección lingüística. Tal es el caso de la expresión “subir arriba”, en la que el adverbio "arriba" está comprendido ya en la definición del verbo "subir" y, por tanto, sobra. Otros ejemplos serían “volar por el aire”, “sonarse la nariz” o “mendrugo de pan”. Pero la intención del pleonasmo debe ser otra, debe ser la expresividad, ya que es muy útil para acentuar y avivar ya sea una idea o un sentimiento.

EJEMPLOS

Por ejemplo, no es lo mismo decir “lo vi” que “lo vi con mis propios ojos”, o “firmó” que “firmó de su puño y letra”. Se gana en intensidad. Un pleonasmo válido más: “Tomás en persona saludó” en lugar de “Tomás saludó”.

USO LITERARIO

Así se ha ganado el pleonasmo un hueco en la literatura, y además porque, al saltarse el número natural de palabras por oración, se aleja de las construcciones convencionales, algo muy apreciado por los escritores.

EJEMPLOS LITERARIOS

Lo vemos, por ejemplo, en el verso de Miguel Hernández “Temprano madrugó la madrugada” y en otro verso, éste ni más ni menos que con el que arranca la que fue la primera gran obra en lengua española, el Cantar de mío Cid: “De los sus ojos tan fuertemente llorando”; simplemente con “fuertemente llorando” lo hubiéramos entendido igual, pero no nos hubiera emocionado igual.

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO (OSCAR WILDE)

Pero aún hay más, resulta que el pleonasmo se utiliza también como recurso humorístico. El propio Oscar Wilde lo aprovechó en varios diálogos de una de las mejores comedias de la literatura, la titulada "La importancia de llamarse Ernesto". Bien para burlarse del carácter redicho y pedante de uno de sus personajes con pleonasmos como “ligero refrigerio”, bien para poner en evidencia el nerviosismo de otro, Jack, quien trata de decir a su amada que en realidad no se llama Ernesto en un balbuceante pleonasmo con el doble de las palabras precisas: “Pues yo, la verdad, Gwendolen, debo confesar que hay, a mi juicio, una porción de nombres mucho más bonitos. Creo que Jack, por ejemplo, es un nombre encantador.”

PARTICIPACION

La propuesta de participación es ir a la caza de los pleonasmos redundantes e inútiles que tanto abundan. Un ejemplo es el “llenar hasta arriba el recipiente” que podríamos oír, pongamos por caso, en una fuente. Y os animaría a que los acompañarais del pleonasmo correcto, expresivo, por el que se pudieran cambiar cada uno de ellos. Yo cambiaría ese “llenar hasta arriba” por “llenar hasta que no quepa ni una gota de lluvia”.

SINESTESIA / ¿A qué saben las palabras?

SIGNIFICADO

La Sinestesia es calificar algo con un rasgo sensorial que no le es propio. Es, para entendernos mejor, lo contrario de anestesia. Así, si anestesia significa no percibir sensación alguna, sinestesia sería percibir alguna sensación de más.

Nos pasa a menudo cuando relacionamos un recuerdo con un olor o un sonido concreto. Por ejemplo, si recordamos la famosa anécdota de la magdalena con la que Marcel Proust arranca su obra “En busca del tiempo perdido” vemos que relaciona el sabor de la magdalena con su feliz infancia. Infancia a la que por tanto podríamos aludir con la sinestesia azucarada infancia.

Sí, tal como estáis pensando, se trata siempre de una percepción muy subjetiva y personal.

ETIMOLOGÍA

Su etimología de nuevo nos ayuda a entender su significado. Sinestesia proviene de las palabras griegas syn, que significa junto y aisthesis, que significa sensación. Por lo que podemos traducir sinestesia como una especie de unión de sensaciones.

USO LITERARIO

La sinestesia ha sido empleada sobre todo por los poetas. Se destapó, como quien dice, a finales del siglo XIX, a raíz de un movimiento literario: el Simbolismo, impulsado por el gran poeta Baudelaire, y que buscaba asociar el mundo de las ideas y el mundo de los sentidos. Algo que consiguieron plenamente con el uso de la sinestesia.

Luego, los autores modernistas lo potenciaron. La sinestesia les posibilitaba su fin último, que era ensalzar lo estético.

En España, llegamos así a una generación de poetas, la generación del 27, cuyos autores, influenciados en parte por el modernismo, llenan sus versos de imágenes de gran riqueza; Y aquí entra en juego una vez más la sinestesia, ya que son imágenes revestidas enteramente de colores, sonidos, olores,…, en definitiva, imágenes que se sienten con los cinco sentidos.

EJEMPLOS DE LA GENERACIÓN DEL 27

Lo podemos comprobar recreándonos en algunos ejemplos de sinestesia de estos autores, los de la generación del 27: García Lorca en su “Romance Sonámbulo” escribe Verde que te quiero verde. Verde viento; Vicente Aleixandre dice de un beso que es un repasar de tu crujiente pelo; Dámaso Alonso dice de una risa que estaba suspensa, quieta, azul y diluida para ti y para mí; Y Luis Cernuda nos da la clave de la construcción de una sinestesia a través de una evocación muy inspirada que hace del otoño; Es como sigue: De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma. Cernuda nos está diciendo a qué le sabe el otoño.

PARTICIPACIÓN

¿Y qué hay de nosotros? ¿Qué sabor nos sugiere el otoño? ¿Y la poesía?, por ejemplo ¿De qué color es la poesía? Si sois capaces de responder a estas preguntas, ya habréis creado una sinestesia. Y en ese caso, me gustaría mucho leerlas.

Aquí va la mía: Poesía blanca. Blanca porque era el color de la tiza con que pintaba de pequeño algunas rimas en pupitres o paredes. Una costumbre, la de la tiza, que afortunadamente para el mobiliario de mis padres, abandoné a tiempo.