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Comentario: Cyrano recita estos versos tras rechazar al cardenal Richelieu como protector. Y resultan ser toda una declaración de principios de vida, prácticamente una oración o himno que repetir y repetirse uno de vez en cuando.
En cuanto a los versos en sí, en realidad los tomé del guión de la versión cinematográfica que realizó Jean-Paul Rappeneau en 1990, los cuales, además de ser bastante fieles al texto original de Edmond Rostand, tienen el añadido de recordarme la extraordinaria interpretación que de Cyrano hizo Gérard Depardieu.
Y por último, y esperando no desairar con ello a Cyrano y su espíritu, voy a hacer caso por una vez a las normas de protocolo, que dicen que siempre hay que dejar lo importante para el final. Así que voy a dedicar esta narración a María, que no sólo me animó a aprenderme este texto, sino que me anima cada día a ser fiel a mí mismo.
En cuanto a los versos en sí, en realidad los tomé del guión de la versión cinematográfica que realizó Jean-Paul Rappeneau en 1990, los cuales, además de ser bastante fieles al texto original de Edmond Rostand, tienen el añadido de recordarme la extraordinaria interpretación que de Cyrano hizo Gérard Depardieu.
Y por último, y esperando no desairar con ello a Cyrano y su espíritu, voy a hacer caso por una vez a las normas de protocolo, que dicen que siempre hay que dejar lo importante para el final. Así que voy a dedicar esta narración a María, que no sólo me animó a aprenderme este texto, sino que me anima cada día a ser fiel a mí mismo.
