
.. Es un relato onírico, del mundo de los sueños, y cargado de metáforas; pero en cambio desarrollado de forma lógica, a la manera de un texto expositivo. Es decir, no te presenta el sueño a flashes inconexos sino que las situaciones surrealistas se encadenan de manera racional.
..La mencionada sucesión de metáforas convierte al relato en una alegoría llena de símbolos, que además evoca conceptos míticos y religiosos. Ya al principio muestra dos mundos separados por unas diez millas de fuerte nevisca. Dos mundos, el de los dioses y el terrenal. Antagonismo que aparece en todos los personajes: Un sanador que no sana por un lado, y un demonio con cara de ángel por otro; Los dos caballos blancos y fornidos salen en cambio de una pocilga, además son veloces a la ida y lentos a la vuelta. Estas contradicciones permanentes transmiten la idea de que todo tiene dos caras que chocan entre sí continuamente. Y esta idea es sostenida por la razón, porque es la coherencia la que dirige la narración. Por ejemplo, el médico va haciendo siempre lo contrario de lo que quiere hacer, lo cual es un disparate, pero en cambio pareciera que no tuviera otro remedio, que no hubiera otro camino. Lo cual plantea otra cuestión: La predestinación de todo. La lógica del sentido que toma la narración consigue también otro objetivo, y es que parezca verosímil lo que está ocurriendo, hace palpable y real la locura. A esto también ayuda la mirada de los personajes, que desde el principio aceptan lo increíble como normal.
..Volviendo al tema de los símbolos, quizá el más importante, al compartirlo varios personajes, es el de la flor. El enfermo tiene una flor, que es una herida, una herida que no tiene curación, sólo hay que saber llevarla, soportarla. Es una flor heredada de generación en generación y generalizada en toda la “floreciente clientela” del médico. El mismo médico tiene su propia flor, Rosa, representada por su sirvienta, a la que nunca hizo mucho caso, y a la que abandona a su suerte, tentado por la belleza, la ostentación, que representan a su vez los caballos. Una tentación que le ha perdido, lo cual demuestra su ignorancia. Es un ignorante que justifica lo injustificable, que tergiversa el sentido de las cosas para sobrevivir; En la cita siguiente se ve claramente:... (pincha aquí para ver el texto completo y seguir leyendo)
..La mencionada sucesión de metáforas convierte al relato en una alegoría llena de símbolos, que además evoca conceptos míticos y religiosos. Ya al principio muestra dos mundos separados por unas diez millas de fuerte nevisca. Dos mundos, el de los dioses y el terrenal. Antagonismo que aparece en todos los personajes: Un sanador que no sana por un lado, y un demonio con cara de ángel por otro; Los dos caballos blancos y fornidos salen en cambio de una pocilga, además son veloces a la ida y lentos a la vuelta. Estas contradicciones permanentes transmiten la idea de que todo tiene dos caras que chocan entre sí continuamente. Y esta idea es sostenida por la razón, porque es la coherencia la que dirige la narración. Por ejemplo, el médico va haciendo siempre lo contrario de lo que quiere hacer, lo cual es un disparate, pero en cambio pareciera que no tuviera otro remedio, que no hubiera otro camino. Lo cual plantea otra cuestión: La predestinación de todo. La lógica del sentido que toma la narración consigue también otro objetivo, y es que parezca verosímil lo que está ocurriendo, hace palpable y real la locura. A esto también ayuda la mirada de los personajes, que desde el principio aceptan lo increíble como normal.
..Volviendo al tema de los símbolos, quizá el más importante, al compartirlo varios personajes, es el de la flor. El enfermo tiene una flor, que es una herida, una herida que no tiene curación, sólo hay que saber llevarla, soportarla. Es una flor heredada de generación en generación y generalizada en toda la “floreciente clientela” del médico. El mismo médico tiene su propia flor, Rosa, representada por su sirvienta, a la que nunca hizo mucho caso, y a la que abandona a su suerte, tentado por la belleza, la ostentación, que representan a su vez los caballos. Una tentación que le ha perdido, lo cual demuestra su ignorancia. Es un ignorante que justifica lo injustificable, que tergiversa el sentido de las cosas para sobrevivir; En la cita siguiente se ve claramente:... (pincha aquí para ver el texto completo y seguir leyendo)
© Ricardo Guadalupe
