miércoles, 1 de febrero de 2017

Dame a mí otro calendario

....–Dame a mí otro calendario –dijo de pronto Germinal, al tiempo que aparecía de entre las sombras del puente peatonal–. Yo te doy a ti un sombrero –Llevaba en la cabeza una pequeña torre de sombreros de paja con publicidad. Agarró el de más arriba y se lo encasquetó al voluntario–. Me los han regalado en la frutería. Les ayudo con los clientes, a decir a cuánto está el kilo de fruta. Me sé todos los precios de carrerilla. ¿Quieres oírlos? Espera, te los voy a decir… –Y a fe que se los dijo, uno por uno.
....«Asombroso, me quito el sombrero», pensó el voluntario, boquiabierto.

....Y a todo esto, ¿dónde estaba Abel? Pues estaba pero no estaba. Lo de los skins le había crispado los nervios. La violencia llamaba a las puertas de su violencia congénita, heredada de nada más y nada menos que del guerrero, el primer bloqueador. Aquello no hacía sino recordarle algo que tarde o temprano tendría que volver a afrontar: su destino. Había querido olvidarlo, aunque siguiera llevando el reloj cambiado de mano desde aquel día en que se despidió de Fronte y Braxo en las inmediaciones de Campos, bastante antes del fatídico reencuentro en el metro. O aunque no se desprendiera de la moneda de más de cuatrocientos años que le dieron en la Sierra de Guadarrama, la que luego teletransportaron para demostrarle el poder que emanaba Nepentes, el catalizador de memoria. “Saber es recordar, y por extensión amar también”. Sí, aún se acordaba de aquella frase. Cómo evitarlo. De eso y de todo se acordaba. Y ahora cualquier cosa se lo traía a la mente. Por ejemplo el espacio que había a continuación del lugar donde dormían. Rodeada por unos setos altos se hallaba una amplia explanada con una fuente a un lado, el que daba a las vías del tren, y con ocho caminos asfaltados que confluían en un círculo central. Lo que llamaba poderosamente la atención de Abel era el símbolo que, plasmado en el suelo, contenía dicho círculo. Se trataba de una rosa de los vientos de ocho puntas. En una brújula de navegación hubiera servido para mantener el rumbo. A Abel su forma de estrella le traía a la mente el Universo, el Todo y, cómo no, la Última Regeneración de Dios. Ya le hubiera gustado que iluminara su camino. Y que seguirlo fuera como mirar fijamente una luz, de esas de las que si se aparta la vista no se ve nada. Así, al seguirlo, sabría que para él no hay otro rumbo que ese. Pero por más que la miraba, la rosa de los vientos no le señalaba el camino a seguir. El peso de su destino recaía únicamente en él. Nada ni nadie podía decidir en su lugar. Principalmente porque iba a necesitar de toda su voluntad para dar cada paso. No era de extrañar que el peso se le hiciera insoportable. Tampoco que para intentar librarse de él, movido por la rabia, soltara las piernas y tomase a la carrera, tal como hizo de improviso, uno de los ocho caminos asfaltados que partían de las ocho puntas de la rosa de los vientos. Ni siquiera frenó ante el seto alto que cortaba el camino. Se abalanzó contra él, acabando enzarzado entre sus ramas. De esa guisa lo sorprendió Simón acto seguido.
....–Empezó el seto primero. Se me vino encima y he tenido que defenderme –bromeó Abel para quitarle hierro al asunto, mientras se sacudía la ropa.
....–Últimamente andas peleado con el mundo. No te lo reprocho. Además, cierta dosis de furia estimula la lucidez, siempre que no se te vaya de las manos.
....–Tengo mis motivos. Créeme.
....–Te creo. Solo dime una cosa, ¿esos motivos tienen que ver con el poli de las patillas? Hace unos días me estuvo haciendo algunas preguntas.
....–¿¡Martín!? ¿Y qué preguntas te hizo si se puede saber?
....–O sea que le conoces. Pues bien, tu amigo me preguntó por el asesino del Rastro, si yo había sido conductor de metro y hasta si venía de Campos. ¿Qué pasa aquí, Abel? ¿Por qué ese poli no nos quita ojo desde que estás con nosotros?


© Ricardo Guadalupe

2 comentarios:

El Gato Trotero dijo...

Qué pronto se ha terminado...venga, escribe más!! jajaja

Un beso
Yolanda ❤❤❤

Laura Muñoz dijo...

Hola!
Me ha gustado se me ha echo cortito :)
me quedo por aqui y si quieres te invito a mi blog :)
Un beso