viernes, 17 de mayo de 2013

¿Los bloqueadores?

....–¿Los bloqueadores?
....–Virus, para entendernos. No físicos; inorgánicos, inmateriales. Los bloqueadores son configuraciones de energía oscura que la Nada ha introducido para impedir la evolución de la especie humana. Y con ella la del Todo.
....–Espera, no sé si lo he entendido bien. ¿A un bloqueador no se le puede ver, es algo así como un espíritu?
....–Sí y no. Porque si bien son materia oscura, no es menos cierto que para sobrevivir necesitan ocupar cuerpos orgánicos, en nuestros días cuerpos humanos, su objetivo final. Desde que el primer bloqueador ocupara una célula procariota, valiéndose de la vulnerabilidad que experimenta Dios durante su estado de autogestación, dicho bloqueador y su descendencia han estado presentes en cada una de las formas de vida de la cadena evolutiva. Ya fuera en la célula, ya fuera más tarde en los anfibios o en los reptiles, hasta ocupar el último eslabón, el cuerpo humano. Es en este momento culminante del desarrollo general de la materia cuando los bloqueadores pueden cumplir su misión. Y, maldita sea, la están cumpliendo.
....–Fronte, ¿a qué especímenes nos enfrentamos? Me ha parecido entender que el primer bloqueador, junto con su descendencia, se ha pasado de un cuerpo a otro a lo largo de toda la historia de la vida en la Tierra. ¡¿Aún a día de hoy?!
....–Y bajo una apariencia humana. El primer bloqueador y su prole del mal andan por las calles, entre nosotros. Se empezaron a reproducir en aquellos primeros pobladores vivos de la Tierra que fueron las células procariotas, autorreplicándose, en una dimensión distinta a la física, pero de forma paralela a la reproducción de los cuerpos orgánicos. Desde el principio de la vida en la Tierra, la materia biológica se ha desarrollado a través de sucesivas transformaciones, pero acompañada por la reproducción, no orgánica, de la materia oscura. Es difícil saber el número de bloqueadores que habrá en la actualidad, sin duda habrán alcanzado un gran número, desde luego el suficiente para bloquear la evolución de la especie humana. Además, no mueren con la muerte de los cuerpos que ocupan, sino que pasan a ocupar otros. Así ha ocurrido siempre. Del primer bloqueador surgió otro y de ese segundo un tercero, por medio de un proceso que recuerda a la bipartición celular, ese es su peculiar método de reproducción, no físico, insisto, inorgánico. Cada vez que ha surgido un nuevo bloqueador del proceso de bipartición, el bloqueador en cuestión ha ido a ocupar el cuerpo orgánico de un recién nacido, necesariamente, para sobrevivir. A partir de ese instante el bloqueador queda vinculado a la vida física del cuerpo que ocupa, vinculación que perdurará la totalidad del tiempo de vida del cuerpo. En cambio, cuando se produce la muerte del cuerpo, el bloqueador no muere, sino que pasa a ocupar otro cuerpo, el de otro recién nacido.
....–Recién nacidos… ¿humanos?
....–En este momento todos los bloqueadores ocupan cuerpos humanos, el fin último para el que fueron introducidos por la Nada.
....–Y algo me dice que no va a ser fácil echarles.
....–Nada fácil. La buena noticia es que ya no se reproducen más. Llegó un momento que alcanzaron su número máximo de biparticiones.
....–¿Por qué esa fijación por bloquear la evolución del ser humano?, ¿tan trascendente es?
....–Sí que lo es. Dios no culminará su regeneración sin la evolución de sus sentimientos. Cada rincón de el Todo está pendiente de lo que ocurra aquí. Sin ir más lejos, Braxo y yo nos hemos venido, no por placer. Porque no es por nada, pero estaríamos más a gusto en nuestro planeta, con los nuestros. Pero es que el futuro de los nuestros, y de todos, depende de vosotros.


© Ricardo Guadalupe