miércoles, 21 de octubre de 2009

Escuchando a Ángel Zapata


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PATERNIDAD
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Un hijo, de niño debe ser un niño y actuar de manera espontánea y dejar la carga de responsabilidad en los mayores.

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Los padres deben tomar la carga de responsabilidad y poner los límites, para proteger a los hijos. Es su obligación.

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Un padre, al estar pendiente de su hijo, al poner los límites, al decir esto no lo hagas esto tampoco, está descargando a su hijo de la angustia y se la está cargando él. Un padre se preocupa por el hijo en su lugar, así el hijo sólo tiene que preocuparse de ser niño. Además, de esa manera el niño tendrá alguien en quien descargar la culpa.

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La voz de un padre es la voz de un impostor, es la de una persona que cuando hay un peligro engaña a su hijo para no preocuparle, como en la película “La vida es bella”, aunque él mismo tenga miedo.

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La tarea de un padre es muy sacrificada porque carga con la incomprensión del niño, que no entiende por qué le prohíbe.

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Cuando el padre da una voz a un hijo varón para llamarle la atención y protegerle, le está descargando de responsabilidad y al mismo tiempo le está dando una voz de hombre, una voz que ese hijo necesita para la formación de su propia voz.

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LA LEY
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En la vida uno necesita reglas, leyes, límites. La ley es ese tercer elemento que se interpone en los momentos de conflicto, necesario para la paz y el equilibrio.

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Hay que renunciar a la figura del amo. Ante la ley no hay amos. Si uno actúa como amo el otro puede acudir a la ley y pedir responsabilidades.

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LOS LÍMITES
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Un adulto tiene su lado de niño, y lo puede sacar cuando quiera mientras su parte de padre se vaya a responsabilizar de ello.

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El único modo de encontrar los límites reales es transgredir los autoimpuestos.

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Si uno no sale a encontrarse con sus límites nunca los conocerá, y entonces el agobio perdurará, porque mientras uno no conozca sus límites no parará de preguntarse qué hubiera ocurrido si hubiera hecho esto o lo otro. Una vez que lo sabes, ya no te preocupas, lo haces o no lo haces y punto. Pero para llegar a conocer tus límites hay que probar. No vale con imaginarse lo que va a pasar, hay que probar y ver si pasa o no pasa. Muchas veces es la imaginación lo que nos frena y no la realidad.

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19 comentarios:

Ricardo Guadalupe dijo...

Ángel Zapata es un sabio. Yo buscaba psicoterapeuta y tuve la inmensa fortuna de encontrarle. Estos son algunos de los apuntes que yo tomaba a la vuelta de las sesiones durante el año que duró la terapia. He prescindido de las alusiones personales y les he dado forma de aforismos. Los comparto porque pienso que igual que fueron de gran ayuda para mí pueden ayudar a otros. Y no creo estar desvelando de este modo su método, para empezar porque básicamente su método era su sabiduría y Ángel Zapata sólo hay uno y es irrepetible, y además porque sus sentencias estaban orientadas a mi caso particular, tal como hace un buen profesional.

En total son algo más de seis páginas. Y si pincháis en su foto aparecerá lo que dice Wikipedia sobre él, por si queréis conocer su trayectoria. También viene en la página de la Wiki el sitio web oficial de La llave de los campos, el colectivo surrealista del que es miembro.

En definitiva, aquí os presento a otro de mis maestros.

Un abrazo

Poli dijo...

Hola Ricardo, cómo estas?
Que bueno que pongas estas reflexiones en común. Cuando publicaste las de David López me fui tras él y encontré en su página el cuento 'son tus ojos', me atrapó hasta que al final me robó una sonrisa.

Gracias por seguir compartiendo a tus maestros.

Besos y abrazos.

Lala dijo...

Bueno, bueno, creo que has tocado todos los temas!
Hay cosas con las que tengo total y absoluta afinidad, por ejemplo cuando dices de la tristeza:
"Hay que sentir la tristeza para vivir, saber lo que es y saber que pasa y queda atrás. Así cuando vuelve no te hundes, porque la conoces y tienes más confianza en superarla".
Eso lo digo yo siempre, y lo digo porque así lo siento, porque así lo experimento, y porqueyolovalgo, jajaja!
Me ha gustado leerte.


Un beso


Lala


P.D. Hay psicoterapeutas horrorosos. Para salir huyendo. Has tenido suerte, que hasta para eso hace falta.

Luzdeana dijo...

Bueno, la verdad es que ahora nos proponés terapia, con todos los temas juntos... Hay tanto para pensar dentro de todas esas afirmaciones! Muchas me suenan muy conocidas. yo también fui muy afortunada de tener una buena terapeuta cuando decidí recurrir a ella. Y otras cosas las fui aprendiendo y ejerciendo con las propias experiencias personales. Quiero decir que no sólo las pensé sino que las actué, y no hay nada como descubrir aquello de lo que uno es capaz... Da una sensación que marca para siempre eso de conocer nuestros límites e ir hasta ellos. De eso, no hay regreso. Lo cual nos hace el mundo más amplio, y también más variadas las opciones. Y después, hay que aprender a vivir con eso, claro.
Nos enteramos un día de que más sabemos y más nos queda aprender, y eso está muy bien! Es la dinámica de la vida, el sentir que ESTAMOS VIVOS, y en movimiento, como tu peonza.
Gracias por este post que seguramente puede ayudar a mucha gente. Y nos muestra más de vos, para que sigamos conociéndote.
Un beso.

mi nombre es alma dijo...

La mejor psicoterapia es aplicar el sentido común.

Un abrazo

P.D. me alegro te gustara el firmamento al que Lala puso música y yo voz

Lydia dijo...

Es verdad lo que dice Luzdeana, hay psycologos o psycoterapeutas que solo estan sentados, no dicen nada, escuchan y eso es todo. No te ayudan a participar de pleno en el proceso de la vida y este procesa es infinito, hasta que mueres, es un camino que te permite evolucionar. Angel Zapata me parece muy interesante. Me imagino que es un hombre artistico, creativo, bueno. Gracias por compartir esta experiencia con nosotros a traves de su sabiduría y de la tuya.

Un abrazo,

lopillas dijo...

Ricardo, eres la polla! jajjajaj
Mañana te releo con más calma que encuentro cosas interesantísimas. Mis ojos ya piden clemencia :)
Besote

lopillas dijo...

Ahora que leo mi comentario anterior, así fuera del contexto de las frases de Angel Zapata, queda maaaaaaaas grosero :P
Pero que lo eres, es jajja

Me he enredado en "La llave de los campos". Es para leer con calma, cosa que seguiré haciendo. Qué acciones tan interesantes proponen. Lo de renombrar las calles con propuestas surrealistas me ha encantado. Afortunadamente cada vez hay más grupos que reividican la desalienación en estos tiempos de paz armada. Grupos de gentes -en paz- que remueven cimientos convencidos de que podemos hacer un mundo otro. En mi blog tengo alguno linkeado que a su vez me permiten seguir otros tantos y no dejan de fascinarme. Acción, reacción, repercusión...Moving, all the people moving. One moooooove for just one dream.....:DDD Me encanta

Ricardo, gracias de nuevo por tus sugerencias. Siempre encuentro algo interesante.

Besos

Susy dijo...

Cierto, cierto, pero recuerda que hay niños que por naturaleza son lobos teniendo los mismos padres que sus hermanos, el mismo ambiente, trato y medios.
A veces, los padres, son verdaderas víctimas de esos verdugos.

Un beso y siento recordártelo, por real y probado.

graze dijo...

Creo que tengo que aplicarme esta: "No tengas tanto miedo a equivocarte, rebaja tu sentido de la culpabilidad, puesto que quizás no tengas tanta capacidad para hacer daño al otro como tú te crees."

Muchas gracias por compartir a tus maestros =)

ALEX B. dijo...

Yo conocía a Angel Zapata como escritor, cuentista y teórico, no sabía que era tambien psicoterapeuta.
Es muy interesante el resumen que nos ofreces.A mi particularmente me interesa el tema de los límites personales.El no hacer las cosas por hacer; o mejor dicho el no dejar de hacer las cosas por ese "no se sabe bien porqué".Intentar ser lo suficientemente libres como para seguir siendo nosotros mismos, sin salir del mundo y formando conscientemente parte de la vida de otros.Muchas veces pienso en estas cosas, pero creo que aun somos pocos Ja ja
Un beso, compañero.

Alejandro Kreiner dijo...

Muy buenos consejos. Lo ideal es comportarse con naturalidad pero respetando siempre las normas de urbanidad.

Saludos.

Ricardo Guadalupe dijo...

Había tomado una decisión, por fin acudiría a un psicoterapeuta, la cuestión era cuál. Ahora entiendo la suerte que tuve, puesto que no todos los psicoterapeutas nos pueden ayudar igual, cada uno tiene que encontrar el suyo, aquél que por su singular personalidad conecte con tu consciente y sobre todo con tu inconsciente. Eso es lo que me pasó a mí con Ángel Zapata.

Yo sabía de él por su larga trayectoria como profesor de escritura en Madrid, aunque nunca había llegado a asistir a ninguno de sus talleres, ni me podía imaginar que iba a influir tanto en un momento dado de mi vida.

Le vi en acción por primera vez en un curso intensivo al que me apunté y que él impartía junto a otros dos profesores. Trataba sobre los orígenes del impulso vital que lleva a escribir o a realizar cualquier acto creativo en general. Tal como estaréis ya pensando, este curso tenía mucho de psicológico y de indagar en el yo de cada uno. Algo que de hecho no me atraía en demasía, puesto que desconfiaba de que un desconocido fuera ha ofrecerme claves en las que yo no hubiera caído ya durante las innumerables horas de reflexión personal que había dedicado a ese mismo objetivo yo solo. Recuerdo que fue Ana, la novia que tenía por entonces, quien quiso que nos apuntáramos a ese curso, y que fue también ella quien me dio los ánimos que necesitaba para acudir finalmente a terapia. Ahora que lo pienso, nunca le estaré lo suficientemente agradecido.

Ricardo Guadalupe dijo...

Volviendo al curso en sí, ya os he comentado que había tres profesores, y de los buenos, pero desde el primer momento se percibía cuál era la jerarquía no establecida que existía entre ellos. Zapata era el jefe, el puto amo, diría yo. Bueno, lo retiro, que amo no era una palabra que le gustara a Zapata, ni a mí tampoco. Lo que quiero decir es que se percibía el inmenso respeto mezclado con admiración que le tenían sus compañeros. Y eso no es todo, ni mucho menos, ya que mi primera conmoción llegó al escuchar su voz. Zapata es tartamudo. Entonces sentí que un montón de barreras mías empezaban a tiritar. Creo que Demóstenes, uno de los mejores oradores de la historia también era tartamudo, así como Henry James. De estos datos me enteré más tarde. En aquel momento me parecía contemplar un hecho inaudito. Zapata ya me tenía ganado. Estaba demostrándome sin pretenderlo cómo reducir a cero una barrera. Su tartamudez se iba haciendo imperceptible a medida que su presencia y su sabiduría iban ocupando aquel espacio en el que estábamos reunidos.

Ricardo Guadalupe dijo...

No pretendo narrar al detalle el desarrollo de ese taller, pero sí transmitiros de algún modo mis sensaciones, que no se quedaban en el mero ámbito de la emoción, sino que se adentraban piel adentro. Las exposiciones de los alumnos, hechas siguiendo los ejercicios propuestos, eran respondidas con flechas que salían de la boca de Zapata y que daban en el blanco, clavándote en la silla. Al menos así lo sentía yo. Y quizás su evidente agresividad, entendida esta como una forma de dirigirse a ti directa y sin convencionalismos, echaba para atrás a más de uno, pero en mi caso era justo lo que necesitaba y lo que buscaba sin saberlo. Había encontrado mi terapeuta.

Durante un año acudí todos los lunes a las sesiones de psicoterapia. Empecé por plantearle una barrera mía en particular. Enseguida me hizo ver el carácter totalizador que tiene el yo y que se expresa en todas y cada una de las facetas de la vida. No utilizó el método gestátltico de “la silla vacía” que tanto me había impresionado en el curso, no hizo falta. Sí que en cambio utilizó con virtuosismo el lenguaje para recoger las palabras que yo decía y devolvérmelas cambiadas de orden, dejándome así descolocado y, de alguna manera, desnudo ante la realidad. Yo nunca he tenido la voz de un padre, la suya ha sido la que más se ha acercado al concepto que tengo de esa voz.

Ricardo Guadalupe dijo...

Me ha encantado leer vuestros comentarios y que hayáis compartido qué frase en particular habéis hecho más vuestra.

Gracias Poli por acompañarme en este interés hacia mis maestros y por haber seguido la pista de David López, el relato del que me hablas no lo he leído, así que tendré que aplicarme, animado por ti, je, je. Un beso.

lopillas, me partí de risa con tu comentario, eres genial, y también profundicé un poco más de tu mano en la web y las propuestas del colectivo “La llave de los campos”. Hay que renombrar tantas cosas.. Aquí tienes un abriño, mezcla de abrazo y de guiño :-)

Alex B., así que conocías a Zapata, ¿le tuviste de profesor? Cuéntame, por favor. Un abrazo

ALEX B. dijo...

Lamento decepcionarte, no ha sido mi maestro.Le conozco porque hace un par de años ( o tres? como pasa el tiempo), tenía interés en apuntarme a un taller literario.De hecho me apunté, pero no le seguí.( ¿ verguenza? y eso que era online)El caso es que creo recordar que el director era él , aunque no el profesor que yo tenía.En más de una ocasión he querido comprar algún libro suyo.En la feria del libro pasada estuve buscando el Fuentetaja Literaria ( que era la que organizaba los talleres) pero al menos en la caseta, no los tenían.En fin un tema más pendiente como tantos.
He satisfecho tu curiosidad?
Puedo darte más detalles si quieres.
Por cierto, entro a contestarte y veo otra entrada, es que me vas a agotar....como puedes leer tanto?
Luego la leo despacio.
Besitos

techocolatecafe dijo...

He estado paseando por tu blog y me ha gustado mucho. He tenido que detenerme en esta entrada porque se habla en ella también, de los hijos. Es el tema que más me preocupa realmente. Cuando un padre no ejerce como padre por propia voluntad,no hay enseñanza ni filosofía, que de respuestas a esa herida abierta que se queda para siempre...Al menos yo nunca la he encontrado para mi hija adolescente. Puedo tan sólo transmitir energía, entusiasmo, espíritu positivo, amor a la vida, coraje, cariño y mucho más. Pero una respuesta no, porque ni yo misma la tengo.Y no creo que ningún psicoterapeuta pueda dármela. Al menos, en esta sociedad no hay respuestas.

Ricardo Guadalupe dijo...

Gracias Alex B. por satisfacer mi curiosidad. Un beso

Bienvenida techocolatecafe. Gracias por sincerarte de ese modo. Tienes razón, no existe una verdad absoluta que valga para todos. Pero sí que hay por ahí buenos guías que ayudan a ver algo de luz cuando todo parece oscuro. No desesperes. Sé que es fácil de decir pero es que lo contrario sería abandonar y entonces sí que no hay solución posible. Un abrazo.