viernes, 16 de noviembre de 2012

Louis-Ferdinand Céline

Yo no sé si os habrá pasado a vosotros, resulta que a mí me ha pasado que durante mucho tiempo he renegado de mi visión sobre la existencia, me daba vergüenza expresarme, porque creía que sólo yo era tan negativo y que tenía que corregirme, cambiar, pero eso es imposible, porque uno es como es y tiene que empezar por aceptarse y conocerse. Entonces ha sido la literatura, y especialmente Louis-Ferdinand Céline, lo que me ha hecho ver que no soy ni tan raro ni tan extraño como yo pensaba, que hay más personas con mis mismas incertidumbres, con mis mismos tormentos, eso me ha ayudado mucho a aceptarme y a tratar de expresarme sin complejos, tal como lo hace Céline y tantos otros, porque expresarse es una liberación, un desahogo, y una forma de comunicarse con el otro siendo uno mismo, y por tanto de forma auténtica, real. Además, únicamente podemos ser más felices y buscar el camino de la luz si primero llamamos a las cosas por su nombre, nos quitamos la venda, y somos conscientes de la oscuridad y la miseria de la que estamos rodeados.

Realmente la escritura de Céline transmite una forma de afrontar la vida única, no sujeta a ningún parámetro, plasma toda la contradicción humana y la pone en práctica a través de sus personajes. Sin tapujos, sin tabúes, sin vanas reflexiones y sin miedo a ser juzgado ni por él mismo. Pocos desnudos integrales he leído así de otros autores o, al menos, que una vez desnudos tuvieran tanto que enseñar. Es un autor que me acompaña prácticamente a diario dándome fuerzas con su lenguaje irónico y transgresor. Al ver de forma tan transparente sus pensamientos, acciones y emociones, me he explicado mejor que nunca las mías propias, y eso es casi como una iluminación, una conexión, en definitiva.

Acerca de sus fuentes de inspiración o de creación, está claro que la más importante ha sido el sufrimiento. Es una de las fuentes de inspiración más potentes, porque nace de la mismísima esencia del ser humano. Céline se crió en una situación de miseria, y únicamente contactaba con la naturaleza cuando visitaba la tumba de su abuela. Lo que ocurre es que él, y de ahí que me guste tanto, nunca se resignó, fue un luchador nato, y orgulloso. Conoció mundo, se cultivó, estudió medicina, no permitía que nadie le humillara, y esa fuerza es la misma que transmite en su obra y la que me eleva el ánimo y la confianza cuando le leo. Por supuesto que no estoy de acuerdo con todo lo que dice o escribe, pero sí que disfruto mucho conectando con su espíritu, con ese alma libre a la que no interesaron nunca las costumbres o pensamientos preestablecidos sino que forjó los suyos propios a base de experimentar y de sumergirse en lo más profundo del alma social e individual del hombre, claroscuros incluidos.

Céline decía que la superficialidad es el horror del mundo moderno. A él le interesaba la condición humana en estado puro, sin adornos. Y precisamente encontraba más fácil hallarla en la gente más sencilla, en la gente de la calle, con ellos se mezclaba y con ellos era con los que mejor se lo pasaba. Y como al final la cabra tira al monte, pues buscaba lo grotesco, lo más parecido a como fueron sus orígenes, y eso unido a su enorme curiosidad y sus ganas de tener vivencias peculiares y únicas hizo que se rodeara de personas de los bajos fondos, como proxenetas, prostitutas, delincuentes de poca monta, buscavidas y gente de mal vivir, por no hablar de los nazis con los que confraternizó en los tiempos de la Francia ocupada. Pero también al mismo tiempo buscaba el conocimiento, el misterio, el arte, por eso entre sus amistades también había médicos y artistas de lo más bohemios. En fin, a Céline se le podrán achacar muchas cosas, pero lo que está claro es que vivió con pasión, y sobre todo vivió, que no es poco. Con eso me quedo, con su exaltación de la vida, una vida a la que a menudo ponía a parir pero precisamente porque esperaba mucho de ella y a la que nunca dejó de dar una nueva oportunidad.

Por otro lado está su amor por... (pincha aquí para ver el texto completo y seguir leyendo)


Este artículo me lo publicaron en la revista digital Terral, en su número de octubre del 2011.

4 comentarios:

Alex B dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo Ricardo. Pienso y siento exactamente lo mismo.
Gracias por aquella recomendación.
"El Viaje al Fin de la Noche" es uno de los mejores libros que he leído nunca y probablemente que lea en el futuro.
Un beso. :)

Ginés Vera dijo...

He de confesar que no le he leido, a Céline, y debería hacerlo para opinar. Sí que te he escuchado en nuestras conversaciones de café hablar con viveza sobre él, su obra. Gracias por este artículo y por compartirlo. Un saludo.

Smareis dijo...

Oi Ricardo,
Adorei a postagem muito rica.
obrigada por compartilhar.
Abraços amigo!
ótima semana!

L.P. dijo...

Ricardo me apunto a Céline para próximas lecturas, me ha encantado tu reseña.

Abrazos