domingo, 1 de septiembre de 2013

Leyendo "Última salida para Brooklyn" de Hubert Selby Jr.

Me imagino que conoceréis la sensación de contemplar los estantes rebosantes de una biblioteca o librería y saber que ni en una vida entera daría tiempo a leer todos esos libros. A uno le viene la preocupación de no elegir bien, de dejar escapar alguno que pudiera ser importante, de los que provocan reacciones del tipo: ¡cómo pude vivir sin conocerlo! En fin, el caso es que escondido entre los estantes estaba para mí el libro de Hubert Selby Jr., uno entre tantos, pero lo elegí, quizás dando de lado otros igualmente interesantes y que nunca volverán a estar al alcance de mi mano, y sin embargo me alegro de la elección, aunque alegría no sea precisamente la impresión que me ha causado, se trata de un libro peligroso, abrir sus páginas es verle las fauces, andar con cuidado para no convertirte en su presa.

Su campo de batalla es el Brooklyn de los años 50. Su principal personaje: la brutalidad pura y dura, representada por seres –cuesta darles el calificativo de personas– que no saben lo que es la piedad, seguramente porque nadie se lo ha enseñado. Cuando te quieres dar cuenta estás inmerso en un agujero de maldad, aparentemente natural, incluso inocente, de lo básica y salvaje que es. En esa jungla el coqueteo con la muerte es continuo. La gente está condenada a malvivir o a vivir poco. Los sueños se han apagado y hace frío. Atrás quedaron los sentimientos, si alguna vez los hubo, encallecidos por la necesidad y la barbarie. El sexo se practica de manera convulsiva. No existe salvación para ellos, ni otra realidad más amable, a no ser engañándose a sí mismos. La espiral de degeneración y deshumanización no tiene fin. Tampoco el sinvivir de la mala vida. Y ahí estás tú, osado lector, permitiendo que el autor te muestre la oscuridad, no desde fuera, sino poniéndote en el lugar de la bestia. Si acaso, hay una fuerza opuesta que también es protagonista, justamente por su completa ausencia, por defecto: el amor. Quítale el amor a la vida y obtendrás como resultado las páginas de este libro, es decir, la muerte.

A decir verdad mi elección no fue del todo al azar. A Hubert Selby Jr. se le ha llegado a denominar el “Céline americano”, y a su libro “un Viaje al fin de la noche americana”. Además de ser comparado con El almuerzo desnudo de Burroughs. Pero ni para bien (Céline) ni para mal (Burroughs) opino que deba ser comparado con ellos ni con nadie. Hubert Selby Jr. maneja un estilo lo suficientemente personal. En cuanto a sus influencias, se encuentra Jean Genet, a quien cita en el libro, así como Edgar Allan Poe, de quien transcribe varias estrofas de su poema El cuervo, en uno de los grandes momentos de Última salida para Brooklyn. “Y mi alma de esa sombra que yace en el suelo no se levantará… ¡Nunca más!”, dicen los últimos versos del poema, que parecen estar hablando de los desalmados que pululan en la novela.

Y lo llamo novela a pesar de estar compuesto por diferentes relatos. La razón es que este libro es la prueba de que una novela puede contarse a través de múltiples historias. Es una novela coral con escenarios comunes y personajes que van y vienen. Difíciles de olvidar serán, por ejemplo, El Griego, “un miserable restaurante abierto toda la noche cerca del cuartel de Brooklyn”, o Georgette, “una loca muy moderna”.

La consecuencia inmediata de esta forma de narrar es que las voces y los cambios de puntos de vista son innumerables. Pero sin detenerse a juzgar a nadie. El estilo que imprime Hubert Selby Jr. es de un ritmo frenético, pleno de acción. Tanto es así que no se para a escribir guiones de diálogo o molestos puntos y aparte. El lenguaje es directo, sin apenas adornos. El humor rápido, de la calle. Domina la jerga coloquial. Con conversaciones repletas de anécdotas, dobles sentidos con intención y descripciones con las que fija la psicología de los personajes. Y al mismo tiempo... (pincha aquí para ver el texto completo y seguir leyendo)


© Ricardo Guadalupe

4 comentarios:

Ginés J. Vera dijo...

Se me ha abierto el apetito literario. Bien dices que si, de algún modo, alguien dijo Celine junto al título de este libro de Selby Jr, imagino que te dejaste querer.
Relatos que conforman una novela... muy interesante, lo dicho.

Jorge Ampuero dijo...

Certera reseña, espero leer el libro por aquí.

Saludos.

Allan Alucard dijo...

Me gustó la parte donde dijiste: "se trata de un libro peligroso, abrir sus páginas es verle las fauces, andar con cuidado para no convertirte en su presa". En sentido figurado quisiste decir que el libro te cautiva y te incita a seguirlo leyendo más y más =D Aunque no he leido este libro, lo estaba buscando porque en la última temporada de la serie Dawson's Creek lo mencionan como un gran libro y pues por tu relato se ven que sí lo es. Gracias por la sinopsis, eres bueno en elaborarla.

Alfredo Quintana Zamora dijo...

He leído el libro. El comentario me parece atinado. Por mi parte, deseo añadir que por primera vez he sido testigo de la belleza del horror sórdido, de la fragancia de los excrementos, de la grandeza de lo abyecto.