domingo, 9 de noviembre de 2008

Julio Ramón Ribeyro (Perú) / La tentación del fracaso (fragmento)

"Un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra. Los amigos desarrollan en nosotros nuestras virtudes potenciales. Una persona sin amigos corre el riesgo de no llegar jamás a conocerse. Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto. Cada amigo crea en nosotros una zona de contacto, un campo propicio al desarrollo de un determinado tipo de amistad. Es por ello que podemos tener dos amigos íntimos que no lleguen jamás a comprenderse entre sí"

3 comentarios:

Ricardo Guadalupe dijo...

Hemos venido a topar con alguien que me infunde una especial consideración. Ribeyro era uno de esos autores entregados por completo a la escritura, porque sí, porque no podía ser de otro modo. Para él la literatura era su medicina y su enfermedad, las dos caras de una misma moneda que conformaban su vida.

Su carácter escurridizo, que le hacía estar alejado de la atención pública y de los reconocimientos, le hizo adquirir una aureola de escritor maldito que él nunca pretendió. No era su intención ser ejemplo de nada, si acaso buscaba que le dejaran seguir siendo ese fantasma que habitaba entre nosotros y que escribía y escribía por el mero hecho de hacerlo.

Pero lo quisiera o no, ha sido uno de los mejores escritores de relatos cortos en lengua española, y lo ha sido porque supo acercarse como pocos a la realidad cotidiana de las personas, tal como sólo pueden hacer los fantasmas, y dotar a esos hechos del día a día de una dimensión literaria.

En estas líneas de “La tentación del fracaso” define de forma acertadísima lo que es la amistad. Poco se puede añadir y no seré yo quien lo haga.

neurotransmisores dijo...

Los demás nos sirven de espejo.

Saludos.

AkiraBlog dijo...

Aunque no leí sus dos únicas novelas, Julio Ramón Ribeyro, es de esos escritores que siempre pasó inadvertidos para la gente de a pie, pero no así para los amantes del relato corto, de esas personas que ama ese modo de desarrolar una historia, al igual que Cortázar, Ribeyro pulió en el trasncurso de sus años, una magistral manera de dontarnos muchas historias; válgame como ejemplo su incomparable "La palabra del mudo", del cual recomiendo Silvio en el Rosedal, Sólo para fumadores, ah vamos, que todas... Un abrazo Ricardo y ya sabes sigue con lo que haces.