lunes, 11 de abril de 2016

Leyendo "Por quién doblan las campanas" de Ernest Hemingway

Mítica novela de un escritor mítico. Su adaptación cinematográfica, protagonizada por Gary Cooper e Ingrid Bergman, tardó 35 años en estrenarse en España a causa de la censura. Previamente había sufrido la censura norteamericana, que vetó las escenas en que los personajes Jordan y María hacen el amor en un saco de dormir. Y la diplomacia española había presionado a la Paramount, la productora, hasta conseguir que eliminara la palabra “fascistas” cuando denominaba a los franquistas. Por quién doblan las campanas está ambientada en la Guerra Civil Española, la cual Hemingway vivió como corresponsal de prensa.

La mayor parte de las obras del escritor estadounidense presentan a un héroe enfrentado a la muerte y que cumple una suerte de código de honor. Un romanticismo moderno que aúna el sentido del honor, la acción, el amor, el escepticismo y la nostalgia. Este es el caso de la novela que nos ocupa, en la que los altos ideales del protagonista le hacen decirse a sí mismo: “Cualquier cosa de las que sucedan en esta guerra puede cambiar el porvenir del género humano”. Que tiene que ver con los versos de John Donne de los que proviene el título del libro: “La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

El autor, por su parte, adopta una postura acorde con la de su protagonista. Puesto que cree firmemente en la verdad que está contando y se compromete con la misión de compartirla por el bien común con su mejor arma: la escritura. Sin ocultar los peores defectos de la condición humana, que tanto se ponen de manifiesto en una guerra. Hay muertes, muchas, pero muestra también la vida que había detrás de cada una de ellas. Y de alguna manera hay un luto, incluso unos remordimientos.

Y de cara al lector hay un gran respeto. Combina el drama con el humor. Nos hace llevadera la dureza de la historia del mismo modo que en la vida se nos hace llevadero el duro día a día. La narración está dotada de sencillez y naturalidad. Justo lo más difícil de lograr para un escritor. Hemingway demuestra, a través de su extraordinaria técnica, por qué obtendría el Premio Nobel de Literatura en 1954.

Es un auténtico mago de los diálogos, que tienen un fuerte protagonismo en el libro. Con ellos desarrolla una impresionante labor de caracterización de los personajes. ¡Qué manera de humanizarlos! Cada uno con su punto de vista y sus propias contradicciones, dentro siempre de un marco coherente entre ellos y con ellos mismos. En cierta forma, con el uso de los diálogos, está transmitiendo su íntima confianza en la comunicación entre las personas. Y además saca a relucir la sabiduría popular de aquellas gentes, los contemporáneos de nuestros abuelos y bisabuelos. No termino de explicarme cómo un extranjero fue capaz de retratar tan bien el genuino carácter español.

Su personaje protagonista, aquel de cuyos pensamientos y sentimientos está pendiente en todo momento el narrador, es Robert Jordan, un voluntario norteamericano de las Brigadas Internacionales que acaba dirigiendo a un grupo de partisanos que operan detrás de las líneas enemigas. Concretamente, su cometido es volar un puente para posibilitar una importante ofensiva republicana, la que se lanzó en mayo de 1937 con el objetivo de ocupar Segovia. Tomando esta referencia histórica, Hemingway crea dicho personaje, en el que vuelca sus conocimientos de estrategia militar, que no eran pocos, tras su experiencia en la I Guerra Mundial, en la que fue gravemente herido, y tras cubrir como corresponsal conflictos bélicos como el de Grecia y Turquía. Tanto es así, que el líder cubano Fidel Castro llegaría a afirmar que haber leído de joven esta novela le ayudó en la Revolución a elaborar tácticas guerrilleras contra el ejército de Batista.

La ofensiva de Segovia no es el único episodio de la guerra al que se refiere en el libro... (pincha aquí para ver el texto completo y seguir leyendo)


© Ricardo Guadalupe

1 comentario:

Juan Carlos Fernández Fernández dijo...

Estupendo blog Ricardo y muy buena reseña, el mio es juank-elcuentahistorias.blogspot.com
Aunque últimamente no lo actualizo como antes.