jueves, 6 de noviembre de 2008

Jorge Debravo (Costa Rica) / Nocturno sin patria (fragmento)

"Yo no quiero un cuchillo en manos de la patria.
Ni un cuchillo ni un rifle para nadie:
la tierra es para todos,
como el aire.
Me gustaría tener manos enormes,
violentas y salvajes
para arrancar fronteras una a una
y dejar de frontera sólo el aire.
Que nadie tenga tierra
como se tiene traje:
que todos tengan tierra
como tiene aire.
Cogería las guerras de la punta
y no dejaría una en el paisaje
y abriría la tierra para todos
como si fuera el aire...
Que el aire no es de nadie, nadie, nadie...
Y todos tienen su parcela de aire"

5 comentarios:

Ricardo Guadalupe dijo...

Fuerza, mucha fuerza es lo que transmite Jorge Debravo. Eleva la voz bien alto para quien quiera escucharle despertando sueños imposibles, tal como hacen aquellos que tienen ese carácter capaz de cambiar el estado de las cosas. Cuántas veces hemos soñado un mundo sin fronteras, y cuántas veces nos hemos puesto una delante de nuestras narices. El grito de Jorge Debravo será eterno, porque me temo que siempre habrá fronteras de algún tipo, pero afortunadamente él y gente como él nos recordarán el espíritu de lucha al que me refería en la anterior entrada de este poeta, nos recordarán que hay un camino en el que creer, porque creer es el camino.

Inga Luv dijo...

Me temo que poca gente hoy en día, piensa como Debravo, o piensa igual pero se deja llevar por todo lo contrario, por un movimiento continuo de separación, disgragación y posesión del territorio. La única culpa es del los gobernantes, y de esa ambición por poseer, por acotar, por etiquetar lo que es nuestro y de nadie más. Puede que sí que haya un camino en el que creer, pero ¿cómo sabemos que no es el equivocado?
Un abrazo, Ricardo.

neurotransmisores dijo...

Es difícil eliminar fronteras, el concepto de estado lo tenemos incrustado en la mente.

Saludos.

notre dame 2006 dijo...

Y si empezamos por cambiar nosotros mismos...

Desde los pequeños detalles...

Y si esa actitud, nacida de dentro, de la convicción, va despertando a los seres cercanos...

¿Y si creamos una ráfaga de autenticidad y amor?

No hay posibilidad de errar en el camino...

Nos guía una luciérnaga verdadera
que portamos dentro.

Hagamos una ola!!

Ricardo Guadalupe dijo...

Hola Cristina, o “soñadora lámpara que ilumina tus libros” :-) Es fantástico que nos encontremos por aquí tan a menudo, y además con ese positivismo que siempre derrochas y que sabes que comparto.

Está claro que las fronteras salen de nosotros mismos y que las más peligrosas son las que llevamos por dentro, y no vendría nada mal para liberarnos hacer esa ola que propones. Yo lo que a veces practico es la cadena de favores. Unas veces trato de iniciarla y otras de continuarla, pero lo que evito a toda costa es frenarla. El hecho de dar y recibir de manera desinteresada es algo que me hace sentir bien y que me conecta con el otro y a su vez con todos los eslabones que formamos esa cadena. Espero que algún día podamos hacer con esa cadena una gran ola que recorra el mundo entero.
Un abrazo, compañera.