sábado, 27 de diciembre de 2008

Carlos Vaz Ferreira (Uruguay) / Fermentario (fragmento)


"En medio del océano para el cual no tenemos ni barca ni velas, la humanidad se ha establecido en la ciencia. La ciencia es un témpano flotante. Es sólido, dicen los hombres prácticos, dando con el pie; y en efecto, es sólido, y se afirma y se ensancha más cada día. Pero por todos sus lados se encuentra el agua; y si se ahonda bien en cualquier parte, se encuentra el agua; y si se analiza cualquier trozo del témpano mismo, resulta hecho de la misma agua del océano para el cual no hay ni barca ni velas. La ciencia es metafísica solidificada"

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Comentario: Ya lo decía Kant, los análisis que hacemos de fenómenos externos no son sino proyecciones internas de nuestra propia sensibilidad. Nada de lo que percibimos en el espacio es una cosa en sí, son percepciones nuestras, somos nosotros mismos. La realidad nos resulta inalcanzable, una completa desconocida. Nosotros simplemente hacemos representaciones de ella, nos la figuramos.

Así que las leyes de la Naturaleza, es decir, la ciencia, serían figuraciones de algo que no podemos abarcar, que es la Naturaleza. De esas limitaciones son de las que habla Vaz Ferreira, este interesante escritor y filósofo que presenta a la lógica, y a las sistematizaciones y clasificaciones que conlleva, como un intento por hacer más manejable una realidad que nos supera, sin que por ello deje la ciencia de estar limitada y de ser un “témpano flotante” formado por nuestra subjetividad y por nuestro instinto desesperado por no ahogarnos en el agua inestable.

Faltaría en ese océano del fragmento de “Fermentario” la alusión a la filosofía y la forma que tomaría este saber, puesto que la filosofía tiene la virtud de reconocer el valor de la ciencia y de comprender al mismo tiempo nuestras limitaciones.

Siguiendo con la metáfora del mar, que simbolizaría el conocimiento, me llama la atención lo bien que este símbolo explica cómo profundizar en el conocimiento es como sumergirse en el mar, cuanto más se avanza más borroso es el conocimiento y más hay que acudir a la abstracción, llegándose así a unas conclusiones en las que irremediablemente se pierde precisión y concreción.

Y seguramente por eso buscamos con tanto ahínco la precisión de la ciencia. El problema del positivismo, o de creer en la ciencia por encima de todas las cosas, es que te puede llevar a enfrentarte con variables o con problemas que realmente no existen. Este es el peligro, irónico peligro, sobre el que quiere alertarnos la teoría vazferreriana, para que nos ocupemos de lo vivo, de lo inmediato, y no de complejas hipótesis y esquematizaciones que no llevan a ninguna parte.

Otro handicap con el que tiene que apechugar el método científico es el factor humano, con el que chocan todos los estudios serios sobre la sociedad y el individuo. Pues no son precisamente estables las reacciones humanas, por mucho que se traten de verificar a través de la experiencia. Y es que la experiencia y el pasado, en el caso del ser humano, no funcionan como valores absolutos.

¿Qué nos queda? Disfrutar del baño. Y echarle corazón a ese témpano flotante, tal como hacen los grandes científicos. Que las humanidades y las ciencias están hermanadas por el mismo desamparo y por el mismo océano. Y que siempre nos quedará nuestro París particular y, como reza el epitafio de Kant, “el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí”.

6 comentarios:

Alex dijo...

La ciencia no lo es todo, pero todo es ciencia.

Saludos.

semifusa dijo...

Yo sólo sé que no sé casi nada... pero sí sé que me gusta nadar en el océano.
No sé si ello supone ser o no "vazferreriana"... ;)

Si es un placer leer los textos que nos traes, más lo es leer tus reflexiones sobre ellos.

¡Besos de nuevo!

Luzdeana dijo...

Lo mejor para el arte es la falta de barcas y velas en ese océano. Y la incertidumbre que de eso nace. Qué bien pintado está ese cuadro que define la ciencia como un témpano casi indefenso.
Saludos desde Argentina, tu blog es un grato hallazgo.

Trenzas dijo...

Mucha razón tiene Vaz. No pasa un día sin que el témpano se desplace y, para decirlo vulgarmente "donde dije digo, digo Diego"
:)
Pero igual que en Medicina ya empieza a contemplarse al mismo nivel el cuerpo y al alma, soma y psique, así la ciencia encontrará su humanidad, porque sin ella es imposible.
Excelente tu comentario, Ricardo.
Que tengas un feliz año, amigo.

Lokita dijo...

Llego aquí a través de un comentario que dejaste en un blog amigo,simplemente porque me maravillaron tus palabras, justas, precisas y elegantes para la anfitriona de la casa.
Una vez aquí, sigo ratificándome en la primera impresión.
Enhorabuena.
Un saludo y feliz entada de año

Ricardo Guadalupe dijo...

¡Feliz año nuevo! Os deseo y me deseo que seamos fieles a nosotros mismos y que demos de sí lo mejor que podamos compartir, para llegar a una comunión que nos identifique y que nos llene de energía renovada. Ahí es nada. Pero bueno, para algo están las buenas intenciones.

Gracias por vuestros comentarios. "Sólo sé que no sé casi nada" es la máxima que debe respetar toda sabiduría. Y "la incertidumbre" es sin duda un motor fundamental de la ciencia y el arte. Me pregunto si sería posible evolucionar si supiéramos todas las respuestas, si ya no hubiéra que lanzarse a buscarlas. Lo que parece que tiene mucho sentido es que "soma y psique", hoy por hoy, deben guardar un equilibrio en cualquier materia. Al menos hasta el hipotético momento en que lográramos trascender el cuerpo, si es que eso es necesario. En fin, dejémoslo ahí, como reflexiones conjuntas para comenzar el año no están nada mal.

Un abrazo renovado.