viernes, 3 de abril de 2009

En busca del galeón

Se habría restregado los ojos a través de la escafandra si hubiera podido. Ante él tenía una embarcación, pero no era un galeón. Sus dimensiones eran mucho mayores, descomunales, y sin un solo mástil; en cambio era antigua: sus tres pisos de madera petrificada lo demostraban. Al fin se atrevió a entrar, y dentro halló miles de esqueletos mecidos por el agua, todos ellos de animales que no conseguía identificar. Pronto descubrió que cada uno tenía su pareja. Asustado, decidió volver a la base y no contar nada. Quizás por eso cuando le preguntaron que de dónde venía, él contestó “No sé”.


© Ricardo Guadalupe

10 comentarios:

Ricardo Guadalupe dijo...

Estos microrrelatos que he colgado hoy los escribí para un concurso que tenía como temas diferentes archivos sonoros de la Cadena SER. Fue en el verano de 2006, en un mes en el que pude dedicar casi el 50% del tiempo a escribir y a leer, y en el que aún así tenía la sensación de no avanzar con la escritura y de ir extremadamente lento. Pasado el tiempo veo que no fue así, pues es abundante y fundamental el material que he recuperado de aquel mes de verano. Curiosas las percepciones y frustraciones que a veces nos imponemos.

El micorrelato “En busca del galeón“ de esta entrada tuve la fortuna de que fuera uno de los seleccionados en el concurso. El resto de los que envié los iré colgando en entradas sucesivas. Espero que os gusten.

Un abrazo

graze dijo...

Me ha gustado mucho =)

Alejandro Kreiner dijo...

A veces no queremos saber lo que sabemos.

Saludos.

Lucía dijo...

Y yo pensando que estabas recordando al Titanic... ¿No se hundió este mes hace no sé cuantos años?

Un abrazo.

Esteban dijo...

Muy curioso e inquietante.

Tan corto y, sin embargo, te deja pensativo durante mucho rato.

Muy bueno!

Un abrazo,

Esteban
http://champanporlastetas.soy.es

Alma dijo...

Nadie le hubiera creido. Mejor no contar si no quieres que te tomen por loco.

Saludos, buen relato

letras de arena dijo...

Me ha gustado mucho. Es cierto que tenemos que dar distancia a los relatos para tomarlos en consideración. Después de un tiempo de reposo , si son de buena calidad, les pasa como al buen vino, mejoran , al menos la percepción que tenemos de ellos.
Un saludo, seguiré visitándote.

Trenzas dijo...

Me queda por escuchar el "Cyrano" pero lo haré ahora mismo; en cuanto te diga que me han gustado estos microrelatos tan fantásticos, en todos los sentidos.
Y éste último tiene el añadido de la referencia bíblica, que el protagonista hace bien en callar. En efecto; nadie le hubiera creído.
:)
Muy logrados todos y esperando ya los próximos.
¡Abrazos...!

José Ignacio dijo...

Te comente en la siguiente entrada mi pasión por los relatos.
Te enlazo.
Hasta pronto

Ricardo Guadalupe dijo...

Resulta que esta referencia bíblica al Arca de Noé no es tan inverosímil. Parece ser que existe en los montes Ararat de Armenia una embarcación que concuerda con la descrita en el Génesis. La diferencia está en que en la de mi relato todas las parejas de animales que la ocuparon son encontradas cadáveres. En ese caso, ¿de dónde vendríamos?
Muchas gracias por vuestro apoyo y vuestros comentarios. Y a letras de arena y José Ignacio, ¡bienvenidos!

Un abrazo fuerte